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Dr. Jaime Otero M.
4) No se queje por que tiene que trabajar, por que nadie se ha muerto por hacerlo. Si Ud. tuviera un trabajo adonde lo único que tiene que hacer durante todo el día es contar cuántos pajaritos se ponen a comer en el jardín, preocúpese pues los demás no han descubierto en Ud. ningún tipo de habilidad que sea importante. Si las responsabilidades son naturales, cómodas, que le exigen atención y dedicación, alégrese pues me imagino que para eso Ud. es muy bueno. Si tiene demasiadas responsabilidades, hable con sus compañeros y vea si no está asumiendo en parte las responsabilidades de terceros tal vez por exceso de celo de su parte o por que es un defecto de su estilo de trabajo. Esto es bastante común en los consultorios, que se duplican las labores innecesariamente.
Si trabaja solo/a, fíjese objetivos de inmediato. Si trabaja con alguien más, anótenlos en un papel y desarrollen una estrategia para desarrollar actividades que les permitan alcanzarlos. Si trabaja para un tercero, pídale que le fije metas para ser alcanzadas en un tiempo determinado y juntos evalúen los logros. 6.
Si está tan descontento con el trabajo que tiene: por qué no se busca
otro ? Es una pregunta que bien le podrían hacer mañana mismo en el
consultorio y si no tiene una buena respuesta, mejor será que no le de a
nadie la oportunidad para que se la hagan. Tendría que irse de inmediato
si tiene algo de amor propio.
Recuerde que a algunas personas les agrada mucho que la recepcionista de un consultorio esté con una cara alegre, sonriendo y otras personas pueden llegar a considerarla tonta, por que ellas son unas amargadas. Si bien es muy difícil contentar a todos, al menos en su trabajo Ud. deberá tener muy claro que es bueno y qué es considerado malo. Conozca los parámetros que se usarán para evaluar sus resultados. Dentro de lo posible, trate que sean reducidas a valores matemáticos: por ejemplo, el profesional para el que trabaja estará satisfecho si Ud. consigue que las citas sean cumplidas al 80 %, que las cuentas por pagar siempre se encuentren al día, etc. 8. Pregunte, pregunte, pregunte sobre todo lo relacionado al trabajo, al consultorio en general, sobre las labores que realizan los demás, sobre lo que se espera de los pacientes, lo que se espera de Ud. y de su trabajo, cómo puede ayudar en determinadas circunstancias, como puede ser útil y provechosa para el conjunto, etc.,. Si el profesional con quien trabaja no desea que le sigan preguntando o Ud. no encuentra más respuestas, pida que se le proporcione un Manual de Normas y Procedimientos o uno de Organización y Funciones. Ambos son documentos que siempre deberían existir en todo consultorio que se maneje o dirija como una empresa (y el que no lo es así, estará destinado al fracaso tarde o temprano), para que exista claridad en todo lo relacionado al trabajo y no existan dudas. Lo que está escrito se puede interpretar con mayor facilidad que aquello que no ha sido ni siquiera enunciado o descrito en un documento.
10. Sea buen compañero o compañera: logre que los demás encuentren en Ud. a alguien que siempre está en aptitud de ayudar, de dar una mano, de suplir cuando la necesiten. No sea floja, no critique. No sea “ la antipática del grupo” con la que nadie se quiere sentar a almorzar o a quien nadie quiera invitar a su casa. No adopte nunca aires de superioridad, por que Ud. no es superior a nadie. Sea humilde y que los demás sean quienes reconozcan sus méritos: será horrible y antipático si se dedica a pregonarlos. Hay muchas formas de progresar al trabajar con agrado y contento. Le acabamos de entregar 10 razones a tener en cuenta todos los días, que son de mucha utilidad. (continuará)
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