Volver a
inicio

Ir a edición 
Marzo 2006
Ver otros
Artículos de
Gerencia en Salud
Ver otros
artículos

   

 
GERENCIA SALUD




¿MUY VIEJO PARA TRABAJAR?

 

 

Inés Temple
Administradora

Pocas cosas son tan frustrantes como la soterrada discriminación por edad en el mundo laboral. Como toda forma de discriminación, es injusta y está basada en prejuicios y percepciones erradas.

En países más desarrollados la tendencia es a revalorizar al trabajador mayor y a no dejar ir gente excelente solo por su edad. Luego de décadas de animar a jubilaciones tempranas, el reto presente es encontrar maneras de atraer retener a las personas que pasan de las edades adecuadas.

Las razones para hacerlo son variadas: retener al talento valioso y no perder el bagaje del conocimiento de la organización, pero, sobre todo, reconocer la efectividad de las personas por encima de sus edad.

Y la realidad lo demuestra. Por ejemplo, entrenar a personas mayores es una inversión más rentable y segura, pues se quedarán en la empresa a aportar lo aprendido en vez de salirse a los tres años en busca de mejores oportunidades (como lo hacen naturalmente los jóvenes). Estos aprecian y valoran el entrenamiento y aprenden igual de rápido, pese a que se tiende a pensar lo contrario.

Estudios demuestran que los trabajadores mayores no solo son más leales, juiciosos, maduros y dedicados, sino que tienden a ser menos conflictivos y problemáticos. Tienen energía y vocación de servicio y, habitualmente, están más agradecidos de tener un trabajo: se enamoran de su empresa, valoran su labor.

Cuando se contrata gente grande; esta ya viene entrenada para dar resultados más rápido y con mayor solidez. Ellos aportan un bagaje de éxitos y fracasos que les permite enfrentar los cambios con más aplomo. Son más flexibles y adaptables, aunque los prejuicios y la cultura popular dicen que vienen con vicios, traen malos hábitos y que no se adaptan a la cultura con facilidad. Obviamente, hay quienes son flojos, lentos, tiene malas costumbres y les cuesta aprender lo nuevo, pero de ser ese el caso, lo más probable es que también hayan sido así a los 30.El mediocre lo será a cualquier edad.

Por el contrario, el buen trabajador lo es a los 25, a los 54 o a los 66. La edad no es el factor que define la calidad de u trabajador, su compromiso o su capacidad de aporte. Asumir lo contrario a priori es un grave pero muy común error que cometen las organizaciones basadas en prejuicios que les impiden mirar a cada individuo como tal. Discriminar por edad es igual de grave y absurdo que hacerlo por género, raza, condición social, creencias religiosas o cualquier otra excusa típica de quienes rechazan a sus semejantes por ignorancia o intolerancia.

Afirmar que son más caros es el pensamiento cortoplacista de quien ve el costo más no el valor que agregan los buenos trabajadores, más allá de su edad.

Espero que el 2006 nos traiga refuerzos en esta cruzada de mirar el talento, el valor agregado y la contribución al resultado y no la edad, a la hora de evaluar, contratar, promover o entrenar personas. ¡Ojalá más organizaciones en el Perú puedan revisar sus políticas de diversidad y comiencen a redescubrir el escondido y valiosos talento del trabajador o ejecutivo mayor!

 

GERENTA GENERAL DE DBM PERU.

artículo publicado en el diario EL COMERCIO el 27 de Diciembre del 2005     

Volver a Inicio

Ir a edición 
Marzo 2006
Ver otros
Artículos de
Gerencia en Salud
  Ver otros
artículos

 

 

Portal de Gerencia y Marketing de Servicios de Salud. Copyright 2002. www.gerenciasalud.com Todos los derechos reservados
 Los contenidos de este sitio son actualizados mensualmente y son enviados de manera gratuita a nuestro Directorio de Profesionales de la Salud hispanoparlantes, que en la actualidad cuenta con 52,300 registros. Los artículos firmados son de responsabilidad exclusiva del autor y no comprometen necesariamente la posición de nuestra publicación Email : correo@gerenciasalud.com