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PALABRAS CLAVES: PRECIO SERVICIOS. “
El precio buscado es aquel que permite vender aquélla cantidad de bienes que
nos genera la mayor utilidad posible ” Autor:
Carlos Heeren Una
de las actividades más importantes que enfrenta la gerencia de una empresa es
la determinación de los precios de los bienes o servicios que comercializa. Una
vez que se cuenta con un nuevo producto, la discusión gira en torno del precio
con el que hay que salir al mercado casi de inmediato. Esta
discusión es complicada y crucial. Complicada porque usualmente, nunca se tiene
una idea exacta de cuánto el consumidor está dispuesto a pagar por un
producto. En un mundo ideal y en los libros de texto, la empresa conoce la curva
de demanda por su producto, por lo que puede fijar aquel precio que le resulte más
adecuado. En la realidad es inusual encontrar compañías estimando ecuaciones
de demanda a través de métodos econométricos que, salvo en mercados maduros y
estables en la mayoría de casos predicen pobremente el comportamiento de los
mismos. De
otro lado es crucial. Una inadecuada estimación del precio de un producto
destruye valor casi como ninguna otra decisión en la empresa. Basta tomar como
ejemplo a empresas con importantes portafolios de productos como Alicorp o
Gloria. Estas empresas, al cierre del primer trimestre del año, mostraron
una ¿
Entonces cómo estimar el precio adecuado ? El método más usual es aplicar la
regla de “ lo que me cuesta, más un margen razonable “. O anterior implica
estimar los costos variables asociados al producto, sumarle las fracción de
costos fijos que se le decide asignar y añadir un margen de ganancia. El
problema con esta metodología es que la misma es, en realidad, abso9lutamente
introspectiva. Al cálculo del precio se realiza sin tener en cuenta al
consumidor o a los competidores. Sin embargo es simple y en eso radica su
popularidad. La otra opción es mirar al resto y definir nuestro precio en función
a lo que el resto cobra. En este caso lo que se asume es que los competidores,
conocedores del mercado, saben con claridad el precio máximo al que los
consumidores están dispuestos a adquirir su producto. Por lo tanto, en la
fijación del precio prevalece el concepto de alineamiento y comparación. Si
bien esta metodología tiene a su favor la incorporación del conocimiento del
resto de actores del mercado en el proceso de determinación de precios de una
empresa, establece frente a los consumidores – inicialmente – una escasa
diferenciación. En el límite, el mayor riesgo de seguir este método es que
establece que el producto que se lanza es extremadamente similar al de la
competencia, restándole competitividad al producto, así como la capacidad de
generar beneficios extraordinarios a la empresa. El lado positivo está
relacionado a la seguridad. Alinear el precio con el de los competidores permite
iniciar la competencia dentro del rango que ya el consumidor considera adecuado
( o al menos conocido). ¿ Cómo
determinar el precio correcto, entonces ? La primera consideración debe ser que
el precio buscado es aquel que permita vender aquella cantidad de bienes que nos
genera la mayor utilidad posible (no la participación de mercado más alta). En
segundo lugar, debe incorporar la percepción que tienen nuestros consumidores
sobre nuestro producto o servicio y los de la competencia. Es en este sentido
que el mismo deja de reflejar cuánto nos cuesta a nosotros producirlo y se
centra en recoger cuánto valor le dan los consumidores a nuestro producto o
servicio. Es el entender este valor – lo que el consumidor recibe por lo que
paga – lo que permite construir una estrategia de precios óptima. Distintas técnicas
estadísticas permiten estimar este valor: con “ joint análysis ”,
mediciones de sensibilidad de precios y algunas variantes de “ product test
” pueden ser especialmente útiles. Sin
duda la determinación del precio constituye una tarea vital – en la que debe
participar no solo el área comercial, sino también la financiera -, puesto
que, si es muy alto, el éxito inicial se verá ensombrecido por lo que se dejó
de ganar. En este caso, además, debemos recordar lo complicado que resulta
incrementar los precios en un mercado que se ha desacostumbrado a ello.
Finalmente, la próxima vez que debe definir sus precios recuerde la última vez
que tuvo la sensación de que pudo haber cobrado más. Le servirá de incentivo
para hacer la tarea completa. Artículo
publicado en el diario El Comercio de Lima, el día 20 de Agosto del 2005
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