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COMPETENCIAS ASOCIADAS 
CON EL TALENTO PARA LA DIRECCIÓN

PALABRAS CLAVES:  DIRECCION EN SALUD.  HABILIDAD PARA GERENCIAR.
TALENTO, LIDERAZGO, INTELIGENCIA, DIRECCIÓN.

Autora: Raquel Lorenzo García
Doctora en Ciencia Pedagógicas, master en psicopedagogía y licenciada en 
Educación. 
Miembro de la Organización Mundial de Mujeres de Ciencia del Tercer Mundo. 
Ha impartido 75 cursos de postgrado, sobre el tema del talento y la creatividad, a profesores y directivos de diferentes países. 
Ha asesorado la implementación de programas de atención a escolares talentosos 
en centros educativos del Perú. 
Ha publicado 21 artículos, acerca de los temas citados, en revistas cubanas, españolas, mexicanas, venezolanas, brasileñas,  argentinas,  peruanas y de la UNESCO. 
Ha presentado ponencias en 47 eventos científicos. De ellos, 22 nacionales y 25 internacionales, celebrados en Cuba, Brasil, Perú, Portugal, Estados Unidos, México 
y Venezuela. 
Ha dirigido 26 proyectos de consultoría sobre desarrollo organizacional y capital humano. Es profesora adjunta de varias universidades cubanas.

 

Datos del autor:Raquel Lorenzo García. Gerente de proyectos. Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (GECYT)
Calle 10 No. 254 entre 11 y l3. Vedado. CP 10 400. Ciudad Habana. Cuba
Teléfono (537) 831 54 37,  (537) 202 79 20  Fax: (537) 204 96 64
raquel@gecyt.cu

Resumen.  La sociedad del conocimiento le otorga un papel destacado a las potencialidades humanas en las organizaciones.  Entre estas, el talento creador de 
los directivos es muy importante.  En este artículo, la autora analiza diferentes 
puntos de vista sobre este tópico y presenta una propuesta de competencia para 
el éxito en la dirección.  Este material forma parte de una investigación empírica 
más amplia sobre esta problemática.

Abstract.  The knowledge society gives a remarkable role to human potentialities 
into of organizations.  Between this potentialities manager’s creator talent is very important.  In this article, the author analyze different point of view about this topic, and it is presented a proposal of competences for success
in the management.  This presentation is part of more complete empirical research on this problematic.

Keywords:  talent, leadership, intelligence, management

 

Competencias asociadas con el talento para la dirección

En los enfoques gerenciales actuales, se aprecia un retornar a las personas como elemento de competitividad importante. La necesidad del talento creador de las personas se considera  vital en las organizaciones contemporáneas, donde la innovación es la palabra clave para responder al entorno. La sociedad del 
conocimiento le otorga un papel destacado al factor humano en los entornos organizacionales. El talento creador de las personas y de los directivos, en particular,  es muy importante en el desarrollo organizacional, pero se plantea que éste último comienza a escasear  (Crainer y Dearlove, 2000).

Las causas fundamentales de la escasez de talento directivo en la sociedad moderna son tres: las jubilaciones por envejecimiento, el aumento de las expectativas de las empresas sobre los directivos, y el aumento de las pequeñas y medianas empresas con grandes posibilidades de desarrollo

La tendencia al envejecimiento de la masa de directivos se denomina “bomba de relojería demográfica”. La cantera tradicional de talentos directivos se encuentra en las personas comprendidas entre los 35 y los 45 años, cuya cifra comenzará a disminuir. Al mismo tiempo, el número de personas con edades entre los 45 y los 54 años, la actual población de directivos aumentará. Esto se debe al “baby-boom” posterior a la segunda guerra mundial, donde los niños nacidos entre 1946 y 1964 crearon una población activa que  comienza a envejecer.

El segundo factor, vinculado con las expectativas, se refiere a que hoy las empresas esperan más de sus directivos. Cada día, se requieren capacidades más complejas para dirigir, entre ellas se encuentran los conocimientos internacionales, 
la soltura cultural, la preparación tecnológica, el espíritu emprendedor y el liderazgo, por sólo citar algunos ejemplos. Contradictoriamente, los directivos están mejor formados que nunca al egresar de facultades empresariales con títulos de maestrías 
en administración, pero se dice que las facultades forman analistas, no líderes y las empresas necesitan directivos con competencias asociadas al liderazgo.

Las pequeñas y medianas empresas dedicadas a la alta tecnología, que operan relacionadas con Internet y la computación, captan una gran proporción de personas talentosas. Ellas tienen horarios flexibles y dan la posibilidad de ganar dinero a la vez que las personas se divierten con su trabajo. Por eso, son más atractivas e interesantes que las grandes corporaciones consolidadas e impersonales.

Para prevenir las consecuencias de estos fenómenos,  muchas empresas han emprendido una batalla intensa para contratar a personas con talento. La “guerra” 
por el talento no sólo está dirigida al segmento de los directivos, sino también al de 
los recursos humanos en general. Por ello, muchas de las grandes organizaciones contratan a empresas o a especialistas cazatalentos pues se prevé que la demanda 
de sujetos con altas habilidades será mayor que la oferta. Por lo cual, es necesario determinar las competencias que necesitan los directivos para alcanzar altos niveles de desempeño en su labor.

La gestión de competencias es uno de los paradigmas que, junto a la gestión del conocimiento y a la dirección por valores, pone énfasis en las personas. Las competencias son las características innatas o adquiridas  que permiten actuar con éxito en un puesto de trabajo, deben apreciarse en los comportamientos observables dentro de la organización. La determinación de las competencias se materializa 
cuando se aplican a la selección, la capacitación y la evaluación del desempeño, o 
sea a los diferentes subsistemas que conforman  sistema de gestión integral de los recursos humanos en una empresa.

Por ello,  en este artículo, se analiza el estado del arte sobre los principales resultados de investigaciones acerca de las competencias claves para lograr el éxito en la dirección, o sea, para liderar las organizaciones y desplegar el talento creador 
de las personas que ocupan los puestos de dirección.

Desarrollo

En las investigaciones sobre el talento, el liderazgo es un ejemplo de talento específico que se define como la habilidad para dirigir individuos o grupos hacia una dirección o acción común. Los líderes usan un grupo de destrezas y negocian en situaciones difíciles. Se destacan por la autoconfianza, la responsabilidad, la cooperación, la tendencia a dominar y la habilidad para adaptarse a situaciones nuevas. Con otras palabras, se distinguen por arrastrar, inducir e inspirar. Tienen poder, autoridad y carisma. Ayudan a otros a conducirse a sí mismos (Berger, 1997, 1990).

Dentro de los factores que determinan el liderazgo, se destacan la posición jerárquica, la competencia profesional y las características personales. La primera 
es una fuente de influencia formal dada a los directivos por la estructura de la organización. La segunda es el resultado de los conocimientos generales, tales como 
la cultura y las específicas o técnicas que posee un directivo. La tercera comprende cualidades del temperamento, el carácter, la capacidad para relacionarse, la inteligencia, entre otros.

La configuración de estos elementos  otorga mayor o menor autoridad. Por ejemplo, si no hay facilidad para el trato, la posición jerárquica y la competencia profesional no valen mucho. Mientras mayor es la competencia profesional mayor es 
la fuerza de liderazgo.  Las características de personalidad son una importante base siempre. Ambas son la fuente de la influencia informal (Chiavenato sa).

Existe tendencia al consenso en que el liderazgo es una actividad de influencia para que las personas se empeñen voluntariamente en el logro de los objetivos de un grupo, el cual puede abarcar desde una organización hasta una nación. Tiene dos campos, uno dirigido a concebir  las metas y  el otro relativo al factor humano acerca de la ascendencia sobre los demás. Dicho con otras palabras, el liderazgo se caracteriza por concebir una visión, generar las estrategias para alcanzarlas y lograr una red cooperativa que las implemente. Esta red es un grupo altamente motivado y comprometido, conscientemente, en convertir la visión en realidad.

El análisis de los principales modelos de talento que coexisten en la actualidad revela que el liderazgo se puede analizar como talento y creatividad para la dirección. Esta es un área específica de la actividad humana, que como la ciencia y el arte requiere de determinadas potencialidades para alcanzar el éxito.

Algunas de las definiciones más importantes, según la recopilación realizada 
por D. A. Sisk (1993), son:

·    Proceso de ejercer influencia en las actitudes de un individuo  o grupo hacia el logro de una meta (Hersey y Blanch, 1989)

·    Privilegio de dirigir las acciones de otros para alcanzar los propósitos de una organización, con variados niveles de autoridad y con la responsabilidad  de 
los éxitos y de los fracasos (Manskee, 1887)

·    Es conducir a los seguidores a actuar para lograr metas que representan los valores, motivaciones, deseos, aspiraciones, necesidades y expectativas 
tanto de los líderes como de los seguidores (Phillips, 1972)

·    Crear y reforzar el aprendizaje creativo, el desarrollo y la solución de problemas de las gentes con quienes se trabaja (Parnes, 1985)

·   Es el ejercicio de la influencia del poder (Gallargher, 1985)

Particularidades de la dirección como esfera de la actividad humana

Por otra parte, cuando se habla de talento para dirección hay que tener en cuenta que esta es una esfera de la actividad humana muy compleja, lo cual se evidencia en un análisis epistemológico de la misma. Toda ciencia o disciplina es 
un área de la cultura que está formada por los conocimientos que se preservan y 
se trasmiten a otras generaciones. Cada una tiene su sistema de símbolos, su lenguaje, su aparato categorial, y su notación específica  (Csikszentmihalyi, 1998). Ahora bien, entre ellas existen diferencias dadas porque:

· Algunas están más definidas que otras

· Algunas poseen criterios más elaborados que otros

· En algunas existe acuerdo universal sobre sus categorías y en otras no

· Unas son más cerradas, predecibles e independientes de la cultura que otras. La independencia de la cultura está dada por la influencia que puedan recibir de los cambios sociales, políticos y tecnológicos.

Lo expresado se puede analizar mejor a través de un ejemplo: en un aula universitaria en una  clase de matemática un estudiante puede hacer un descubrimiento científico relacionado con un teorema, enseguida se difunde y es aceptado por la comunidad científica. Sin embargo, en psicología no sucede, incluso las teorías de grandes especialistas de esta área se  cuestionan y se discuten 
durante muchos años. Esto ocurre porque la matemática, y en general las ciencias exactas, las ciencias naturales, la música, el ajedrez, los idiomas, y los deportes 
son dominios más estructurados e independiente de la cultura que las ciencias sociales, desde el punto de vista del conocimiento.

También, entre las difererentes ciencias o áreas de la actividad humana citadas, los parámetros para medir la excelencia cambian drásticamente y con 
distinta frecuencia, Por eso, los niños prodigio se detectan en los dominios más estructurados y en los abiertos no. Recordemos que un niño prodigio es aquel que hace una actividad fuera de lo común para su edad con la perfección de un adulto. 
El ejemplo clásico de este tipo de talento es Mozart.

La dirección es un  área dependiente de los entornos sociales, políticos y tecnológicos. Es uno de las esferas de la actividad humana más abiertas y circunstanciales. De ello, se deriva que hacer ciencia, establecer leyes y 
regularidades resulta difícil. Por tanto, es complicado determinar el conocimiento 
que se le debe trasmitir a los directivos en formación. Esta es una de las causas 
por la cual los textos dirección, administración o gestión recogen muchos estudios 
de casos sobre buenas prácticas y pocos elementos de lo puede denominarse como ciencia constituida.

Se le suma, a lo señalado, el hecho de que existe tendencia al consenso en que  cualquiera puede administrar una organización si cuenta con los conocimientos técnicos. Sin embargo, no todos pueden liderarla.

En muchas organizaciones y sociedades, sus miembros perciben a algún jefe como un líder o no. Esto quiere decir que un líder no es simplemente una persona 
que obtiene un puesto de autoridad, y no por contar con el poder formal dentro de una organización se es líder de ella. De hecho, hay casos en la historia en los que 
los jefes formales de una organización, nación o empresa han sentido recelo contra individuos, a su juicio, demasiado destacados. El liderazgo que  parece ser un don, está formado,  en realidad, por un conjunto de habilidades que se pueden adquirir 
con la guía correcta y el ejercicio constante de ellas.

Las organizaciones reciben influencias de numerosos factores externos a 
ellas, como el ámbito cultural, político, social, dentro del cual existen, como se dijo antes;  pero el liderazgo sí es un elemento común a todas, con independencia de  
las circunstancias comentadas porque se refiere al trabajo con las personas.

Las personas necesitan entender las expectativas que se tienen de ellos, 
sus roles y responsabilidades; comprender cómo se supone que debe llevar a cabo 
su trabajo; comprender lo que se espera de ellos, los requerimientos del cliente, entregar resultados, trabajar en conjunto con otros, construir sobre sus habilidades 
y capacidades, comunicar de manera efectiva y saber cómo ser creativo e innovador de manera apropiada.

Ante este panorama, nos preguntamos cuáles son las competencias que hay que desarrollar en los directivos para que logren altos niveles de desempeño en sus puestos. Para responder esta interrogante, se examinaron los postulados de varios líderes de opinión en el ámbito de las investigaciones sobre el tema. Entre ellos, se encuentran: la concepción de la inteligencia exitosa de Robert Sternberg, la teoría 
de la inteligencia emocional de Daniel Goleman, los siete hábitos de la gente altamente efectiva de
 Stephen Covey,  por  sólo citar algunos ejemplos.

Inteligencia exitosa

El autor Roberto Sternberg, un destacado investigador del tema de la inteligencia y el éxito, en su libro Inteligencia Exitosa (1999), expresa que este tipo 
de inteligencia es la que se emplea para lograr los objetivos importantes y se aplica 
en todos los ámbitos, donde se incluye la dirección.

Explica que ella consiste en pensar bien de tres formas diferentes, de manera creativa, analítica y práctica. Las tres se encuentran muy relacionadas. La primera 
es necesaria para formular buenos problemas y buena s ideas. La segunda se utiliza para resolver los problemas y juzgar la calidad de las ideas. La tercera se aplica para usar las ideas de manera eficaz en la vida cotidiana. Es importante aprender a saber cuándo y cómo usar cada una de estas inteligencias de manera efectiva.

En una empresa, por ejemplo, la inteligencia analítica es importante para conocer el mercado del producto o el servicio; pero la creativa es, ante todo, la 
que permite generar nuevos productos para ponerlos a la venta. Cuando esto 
ocurre, ya se está generando el sucesor de ese producto o servicio. La mayoría de 
las ocupaciones en el mundo empresarial son muy pragmáticas y se necesita 
generar ideas innovadoras constantemente.

La inteligencia exitosa tiene una serie de características tales como:

1. Es modificable, se puede aumentar o disminuir, es susceptible de cambios

2. No es un problema de cantidad sino de equilibrio de cada uno de sus componentes

3. Se debe aprender a saber cuándo usar cada tipo: analítica, creativa o práctica

4. A menudo, quienes usan en exceso la analítica son menos efectivos en la vida que quienes la usan sólo en las situaciones que lo requieren

5. Las escuelas tienden a premiar habilidades que no son importantes después en la vida laboral. Alguien puede ser lento en las instituciones docentes y ser brillante fuera de ellas

6. La inteligencia es, en parte, heredada y,  en parte ambiental.

7. Las diferencias entre la inteligencia de las personas son, en su mayoría de origen social o ambiental

8. Un elemento importante de la inteligencia es la flexibilidad, hay que enfocar los problemas desde una variedad de puntos de vista, ver cómo otras personas y otras culturas abordan los problemas

Las personas con inteligencia exitosa conocen sus virtudes y compensan o corrigen sus debilidades, pues nadie es bueno en todo. Ellas valoran  el medio, en el que se encuentran, para saber  si éste puede o no capitalizarlos para sacar el 
máximo partido a su talento. Buscan los ambientes en el que no sólo puedan realizar 
su trabajo con efectividad, sino también introducir la diferencia. Crean sus propias oportunidades, antes de aceptar las limitaciones que le imponen las circunstancias en las que les toca vivir.

Para desarrollar la inteligencia exitosa, pueden existir obstáculos. Uno de ellos, son las expectativas negativas por parte de las figuras que enmarcan la autoridad, como los padres, los maestros y los administradores. Las expectativas pobres suelen llevar al individuo a que alcance  sólo lo que se espera de él. Pero, las personas con inteligencia exitosa desafían las expectativas negativas. No permiten que la evaluación de otras personas les impida alcanzar sus objetivos. Encuentran su camino y luego lo siguen, conscientes de que encontrarán inconvenientes, a su paso, y que parte de su reto consiste en superarlos.

La inseguridad sobre la propia eficacia es otro impedimento. Las personas con inteligencia exitosa son autosuficientes, confían en sus posibilidades. Advierten, con claridad,  que sus limitaciones están más en  lo que se dicen así mismas que no pueden hacer, que en lo que realmente no pueden efectuar.

Las personas con inteligencia exitosa tienen modelos por los cuales se guían para actuar. Los modelos son ejemplos de personas o arquetipos a imitar. Posiblemente, tengan varios modelos de personas que los inspiren a lo largo de su vida, y su propio éxito represente la unificación de los mejores atributos de esos diversos modelos. No son completamente fieles a un modelo, sino forman su propia identidad distintiva. 

Cuando las personas con inteligencia exitosa fracasan en algo, toman nota de la causa.

Las características más comunes de las personas con inteligencia exitosa, con independencia de la naturaleza del éxito,  se resumen en 20 aspectos, según el autor citado, y son:

1.      Las personas con inteligencia exitosa se automotivan.

2.      Se concentran en sus objetivos

3.      Tienen  capacidad para aplazar la gratificación

4.      Aprenden a controlar sus impulsos

5.      Saben cuándo perseverar

6.      Saben cómo sacar el máximo partido de sus habilidades

7.      Traducen el pensamiento en acción

8.      Se orientan hacia el producto

9.      Completan la tarea y llegan hasta el final

10.  Tienen iniciativas

11.  No tienen miedo de arriesgarse, ni de fracasar

12.  No  postergan

13.  Aceptan la crítica justa

14.  Rehusan la autocompasión

15.  Son independientes

16.  Tratan de superar las dificultades personales

17.  No hacen demasiadas cosas a la vez, ni demasiado pocas

18.  Ven, al mismo tiempo el bosque y los árboles

19.  Tienen nivel razonable de autoconfianza creen en su capacidad para alcanzar sus objetivos

20.  Equilibran el pensamiento analítico,  creativo y práctico

Estas características se son el resultado de la configuración de los seis componentes necesarios para desarrollar este tipo de inteligencia, los cuales son la motivación, el conocimiento, el estilo de pensamiento, las características de personalidad, el conocimiento y las condiciones ambientales.

Inteligencia Emocional

Con el término inteligencia emocional, Daniel Goleman (1998, 1996) ha llamado la atención hacia los componentes no cognitivos que influyen en el alto desempeño en la dirección, lo cual ha tenido gran aceptación. Esta denominación incluye muchos de los elementos de la inteligencia práctica propuesta por Robert Sternberg y de la inteligencia interpersonal e intrapersonal expuestos por Howard Gardner.  Se le emplea para describir las cualidades emocionales que parecen tener importancia para el éxito.

            La teoría de la inteligencia emocional es una herramienta para desarrollar habilidades relacionadas con el liderazgo, donde es muy importante saber cultivar las relaciones, mantener amistades,  resolver conflictos, comprender a los demás, trabajar cooperativamente con otros. Estas habilidades sociales ponen de manifiesto por qué muchas personas con altas capacidades académicas terminan en el staff de otras con menos dotes de este tipo. Para alcanzar el éxito, no basta la excelencia intelectual o académica, ni la capacidad técnica, se necesitan otras habilidades como la iniciativa, el optimismo, la flexibilidad,  la adaptabilidad, la comunicación y las relaciones interpersonles. Es esencia es una teoría sobre la comprensión de uno mismo y la aceptación de los demás.

Los indicadores de inteligencia emocional en la dirección son:

·        Autoconciencia

·        Autorregulación

·        Empatía

·        Destreza social

La autoconciencia o autoconocimiento es la habilidad para reconocer y entender nuestros estados de ánimo,  emociones,  impulsos, y sus efectos sobre los demás. Es la capacidad de identificar un sentimiento o una emoción mientras ocurre. Poder hacer una apreciación y dar nombre a las propias emociones es uno de los pilares básicos de la inteligencia emocional, en él  se fundamentan la mayoría de las otras cualidades emocionales. Solo quien sabe por qué se siente como se siente puede manejar sus emociones, moderarlas y ordenarlas de manera consciente. La autoconciencia en el trabajo se manifiesta en:

·        Conciencia emocional: reconocer las emociones propias y sus efectos, conocer cómo afectan nuestro desempeño y la capacidad utilizar nuestros valores para orientar la toma de decisiones

·        Autovaloración realista: conocer fortalezas y debilidades, visión clara de lo que necesitamos mejorar y apertura a la experiencia

·        Confianza en uno mismo: valentía que proviene del conocimiento certero de nuestras capacidades, valores y metas

Las personas que tienen un buen desarrollo de este indicador tienen en cuenta sus valores y sus metas en la toma de decisiones. Pueden hablar abiertamente de sus emociones y el impacto en los demás  (no efusivamente o confesionalmente), de sus debilidades y fortalezas, y de su  disposición a la autocrítica constructiva. Son menos propensos a los sentimientos de frustración y saben cuando pedir ayuda.

Para entender mejor la importancia de este componente en la personalidad, se puede leer la anécdota siguiente. En cierta ocasión, un famoso caricaturista asistió a un cóctel con algunos amigos. Alguien le pidió que hiciera una caricatura de cada uno de los presentes, lo que procedió a hacer con unos cuantos hábiles trazos de su lápiz. Cuando los dibujos se pasaron entre los concurrentes para que fueran identificados, todos reconocieron a las demás personas, pero casi nadie reconoció la caricatura propia.

La mayoría de las personas son como los asistentes a ese cóctel. En realidad, no nos conocemos a nosotros mismos. Pero, la autoconciencia se puede ampliar  y, cuando se  hace, se comprenden mejor las fortalezas y las debilidades, la forma en que  los otros nos perciben, y se obtienen elementos de juicio acerca de por qué otros nos responden en la forma en que lo hacen.

La autorregulación es la  habilidad para manejar las emociones, lo cual significa  controlar o redireccionar los impulsos y los estados de ánimo destructivos; o sea pensar antes de actuar. Incluye la capacidad de serenarse y de librarse de la irritabilidad, de la ansiedad y de la melancolía. Permite recuperarse rápido de los trastornos y de los reveses. En el trabajo, se expresa en indicadores tales como:

·        Autocontrol: manejar los impulsos y las emociones perjudiciales

·        Confiabilidad: mantener normas de integridad y honestidad

·        Escrupulosidad: aceptar la responsabilidad del desempeño personal

·        Adaptabilidad: flexibilidad para manejar el cambio

·        Innovación: estar abierto y bien dispuesto para las ideas, los enfoques novedosos y  la nueva información.

Las emociones como el miedo, la ira o la tristeza son mecanismos de supervivencia que forman parte de nuestro bagaje emocional. No se pueden elegir las emociones, tampoco se pueden  desconectar o evitar. Sin embargo, sí se pueden conducir las reacciones emocionales y completar o sustituir por formas de comportamiento aprendidas civilizadas como el flirteo o la ironía. Lo que se haga con las emociones, el hecho de manejarlas depende de la inteligencia emocional.

Las personas con mucho autocontrol muestran una adaptabilidad considera­ble para ajustar su comportamiento a factores situacionales externos. Son altamente sensibles a las señales externas y pueden comportarse de manera diferente en distintas situaciones. Son capaces de presentar fuer­tes contradicciones entre su personalidad pública y su forma de ser privada.

Las personas con bajo autocontrol no pueden disfrazarse de esta manera. Tienden a mostrar su verdadera disposición y actitudes en cada situación; por tanto, hay una gran consistencia de comportamiento entre su forma de ser y lo que hacen.

Hasta aquí se encuentran las habilidades de inteligencia emocional relacionadas con la aptitud personal, las cuales determinan el dominio de uno mismo. A continuación, se relacionan las habilidades que componen la aptitud social, que determinan el manejo de las relaciones.

La empatía es la habilidad para entender los estados emocionales de otras personas, sus sentimientos, necesidades e intereses,  y para tratarlas de acuerdo con sus reacciones emocionales. En el trabajo se expresa en:

·        Comprender a los demás: percibir los sentimientos y perspectivas ajenas, así como interesarse activamente en sus preocupaciones

·        Ayudar a los demás a desarrollarse: percibir las necesidades de desarrollo de los demás y fomentar sus aptitudes

·        Orientación hacia el servicio: prever, reconocer y satisfacer la s necesidades del cliente

·        Aprovechar la diversidad: cultivar las oportunidades a través de diferentes tipos de personas

·        Conciencia política: interpretar las corrientes emocionales de un grupo y sus relaciones de poder.

Las destrezas sociales están relacionadas con el manejo de las relaciones y la construcción  de redes. Es la habilidad para encontrar las bases comunes y edificar el raport o las relaciones de simpatía. Dicho con otras palabras, es la habilidad para inducir en los otros las respuestas deseables. En el trabajo se expresa en:

·        Influencia: aplicar tácticas efectivas para la persuasión

·        Comunicación: ser capaz de escuchar abiertamente, y trasmitir mensajes claros y convincentes

·        Manejo de conflictos: negociar y resolver los desacuerdos

·        Liderazgo: inspirar y guiar grupos  e  individuos

·        Catalizador del cambio: iniciar o manejar el cambio

·        Establecer vínculos: alimentar las relaciones instrumentales

·        Colaboración y cooperación: trabajar con otros paraq alcanzar metas compartidas

·        Habilidades de equipo: crear sinergia grupal para alcanzar las metas colectivas

En todo contacto con otras personas, entran en juego las capacidades sociales: en el trato con los clientes, en la discusión con la pareja, en las relaciones padres e hijos. El tener  un trato satisfactorio con los demás depende, entre otras cosas, de la capacidad de crear y cultivar las relaciones, de reconocer los conflictos y solucionarlos, de encontrar el tono adecuado y de percibir los estados de ánimo del interlocutor.

Todas estas habilidades son  importantes para la dirección, pero el mismo Goleman llama la atención acerca de que no se pueden descuidar dos habilidades cognitivas imprescindibles como: el pensar en grande y la visión a  largo plazo.  Ellas  son importantes en la gerencia porque ya no se compite solamente con el aumento de la producción, de la calidad y de la presentación al cliente, sino también con el uso del capital humano de las organizaciones.

En la dirección de instituciones técnicas, se observa que, muchas veces, se sustituye a los directivos con el mejor científico. En especial, en el ámbito de las empresas dedicadas a la tecnología, esto constituye un problema.  Las personas vinculadas a esta área son notorias por su alto nivel de habilidad técnica, pero no por llevarse muy bien con los demás. Muchas veces,  se aprecia que cuanto más inteligente son, menos competentes suelen ser en lo emocional y en el manejo de las personas. Ello se explica porque  estas carreras técnicas requieren pasar muchas horas trabajando a solas. A menudo, se comienzan a estudiar en la niñez o en los primeros años de la adolescencia, que son los períodos de la vida donde se adquieren, por lo regular, las habilidades sociales indispensables para interactuar con los demás.

Esto no significa, desde luego, que todos los científicos con alta inteligencia académica o cognitiva sean socialmente ineptos. Pero, las facultades de inteligencia emocional sí brindan ventajas especiales en esas carreras, donde hay relativamente pocos candidatos para la gerencia, que es un área de la actividad humana donde se necesita combinar la capacidad científica con la habilidad social.

Goleman reporta que se han realizado investigaciones de seguimiento del desempeño de grupos de personas durante 40 años. En ellas, se evaluó el éxito profesional sobre la base del análisis del currículum vitae, las opiniones de los expertos y las listas de científicos destacados. El resultado muestra cómo las facultades de inteligencia emocional son cuatro veces más importantes que el CI en cuanto a  determinar  el éxito y el prestigio profesional. Muchas veces, la excelencia no se encuentra tanto en la competencia técnica sino en el carácter.

 

Siete hábitos de las personas altamente efectivas

 

Este es el título del libro de Stephen R. Covey  (1989) donde se plantea que en las cualidades de las personas altamente efectivas se combinan el conocimiento (qué hacer y por qué) la habilidad (cómo hacer) y la motivación (el deseo). Esta combinación da lugar a determinadas conductas o hábitos que caracterizan a estas personas, las cuales son:

1.      Proactividad: es uno mismo quien tiene la responsabilidad de actuar

2.      Comenzar con un fin en la mente

3.      Ejecutar y organizar según prioridades, las cosas importantes y no urgentes requieren más proactividad

4.      Orientación hacia las oportunidades y no hacia los problemas

5.      Pensar en ganar/ganar, encontrar solución beneficiosa para las partes

6.      Primero comprender y después ser comprendido, escuchar con la intención de comprender y no de responder, lograr la sinergia: la suma de la partes es más productiva que cada una de ellas

7.      Crecimiento personal: leer, estudiar escribir, comunicarse, espíritu emprendedor

 

Estos hábitos constituyen patrones de comportamiento. Los hábitos juegan un papel importante en la vida porque son habilidades o actividades que se automatizan y se reduce el control de la conciencia  sobre ellos. Por ejemplo, la mayoría de las personas cuando se levantan por la mañana se dirigen la baño, esa es una acción con poco control consciente porque está automatizada. En muchas ocasiones, las personas tienen hábitos que frenan su desempeño exitoso. Un ejemplo de esta conducta es dejar las cosas para otro día, o la tendencia a dejarlo todo para después.

Los siete hábitos se basan en una serie de principios y paradigmas interesantes. Para comprenderlos mejor es conveniente examinar la fábula de la gallina de los huevos de oro, según el criterio de Covey. Es la historia de un pobre granjero que un día revisa el nido de su gallina y se encuentra un huevo de oro brillante. Aunque cree que es una broma de alguien, se lo lleva a su casa. Después, cada mañana toma el huevo de oro y se vuelve rico. A medida  que esto ocurre se vuelve también miserable e impaciente con la producción de la gallina. Finalmente, con la intención de obtener todo el oro de una vez, mata  a la gallina,  la  abre y no encuentra nada.

La moraleja de esta fábula, según Covey, es que la verdadera efectividad está donde funcionan dos cosas: la producción de los huevos de oro y la capacidad de producción que es la gallina. Como el granjero ingenuo, muchas veces, se enfatiza en los resultados a corto plazo a costa de la prosperidad a largo plazo. Cuando se pone un énfasis excesivo en los resultados, se pone en riesgo la capacidad de producción, pues la salud física, financiera y de los recursos humanos puede deteriorarse, como se aprecia en el ejemplo siguiente, al que el autor citado hace referencia.

Una talentosa y emprendedora mujer trabajó para una gran empresa. Ella quería hacer un buen trabajo para su empresa, para su familia y para ella misma. Trabajó fuerte y pronto fue reconocida como alguien en quien  se pudía confiar para que el trabajo se hiciera rápido , eficiente y con alta calidad. Le fueron asignados más y más proyectos.  Trabajaba largas horas. Llegaba a la casa a la hora de acostar a los niños. Las fechas límites para entregar los trabajos empezaron a fallar. Su jefe le dijo que su desempeño había bajado. Los proyectos dejaron de llegarle a ella. Se sentía cansada todo el tiempo, y finalmente se sentía usada y abusada.

Acerca de los paradigmas, se puede plantear que estos son las maneras en los individuos perciben, entienden e interpretan el mundo que les rodea, constituyen un mapa mental. Las personas no ven el mundo como es, sino como son ellos mismos o como están condicionados a verlo. Por ello, cuanto más consciente el sujeto está de esos paradigmas está más abierto a tener una mejor comprensión del mundo. Dicho con otras palabras, mientras la persona  esté más consciente de que el mundo no es exactamente como lo está interpretando, porque esa interpretación se encuentra afectada por su subjetividad, asumirá una actitud crítica hacia esos paradigmas y estará más abierta a escuchar los criterios de los otros, con el objetivo de examinarlos y variarlos si es necesario.

Cuando se quieren hacer cambios significativos en la vida, hay que cambiar los paradigmas básicos por los cuales uno se rige, o sea es necesario cambiar la forma de vernos a nosotros mismos y a los demás.

La siguiente anécdota, también referida por Covey,  puede servir para ilustrar esta explicación. Se trata de un gerente de tienda que escuchó a uno de sus vendedores decirle a un cliente: "no, no hemos tenido ninguna en esta semana y parece que no estaremos recibiendo otras por ahora". El gerente estaba sorprendido de escuchar esas palabras y salió detrás del cliente y le dijo: "eso no es cierto". El gerente entró y le dijo al vendedor: "nunca diga que no tenemos algo, si no hay, diga que lo hemos ordenado y que ya está en camino; ahora bien, ¿qué es lo que quería? Lluvia, respondió el vendedor. Esto es un ejemplo, donde se actuó a partir de un supuesto.

Para cambiar los paradigmas, se pueden responder las siguientes preguntas: ¿Ha   estado en algún país o provincia diferente? ¿La gente actuó de la forma que usted esperaba? Otras alternativas son pensar acerca del camino que recorre para llegar a la casa. y preguntarse ¿Hay algún camino más conveniente que otro? ¿Ha buscado algún camino más conveniente? Después, se piensa en la forma en que uno hace su trabajo o en la forma en que interactúa con los demás y se valora si existen otras formas de trabajar o de interactuar con los demás. Este ejercicio es importante para cambiar la perspectiva de ver las cosas, dentro del marco de la concepción de los siete hábitos de las personas efectivas.

Según Covey, en cada nueva relación que se hace, se abre una cuenta de banco emocional, parecida a la que se puede hacer en un banco financiero. En ella, se hacen depósitos y retiros. Los primeros son: la bondad, la cortesía, el mantenimiento de promesas, las expectativas claras, la lealtad al ausente, las disculpas. Dentro de los segundos, están el mal trato, las descortesías, la ignorancia de las promesas, las expectativas no clarificadas, la deslealtad, la duplicidad, el orgullo, la presunción y la arrogancia. Cuando los retiros exceden a los depósitos la cuenta se sobregira. En las relaciones humanas, se requiere de pequeños depósitos continuos para poder mantener el balance.  Los motivos para hacer depósitos deben ser sinceros o las otras personas se pueden sentir manipuladas. Hay que mantener la cuenta desde un alto nivel de confianza, pues en las relaciones las cosas pequeñas son las que más cuentan.

Covey es del criterio que en la vida existe la ley de la cosecha,  pues hay fases secuénciales de crecimiento y desarrollo. Para alcanzar calidad de vida, entendida como la efectividad personal y buenas relaciones con los demás, hay que seguir un proceso natural de aprendizaje que tiene sus etapas. En ello, se ponen de manifiesto los pasos que sigue un granjero para obtener su cosecha, donde no puede obviar ninguno. De la misma manera, el logro de los hábitos de efectividad tiene su proceso.

Los siete hábitos proveen un alcance secuencial para moverse progresivamente en el camino de la madurez, desde la dependencia hacia la independencia y la interdependencia. La dependencia es, según Covey,  el paradigma de que usted me cuida mí, la independencia es el paradigma de que yo soy autosuficiente, en el buen sentido de la palabra. La interdependencia es el paradigma del nosotros. Esto de construye de adentro hacia fuera, o sea que los hábitos 1, 2 y 3  ayudan a progresar de la dependencia hacia la independencia o hacia el logro una victoria privada. Los hábitos 4, 5 y 6 conducen hacia la victoria pública. El hábito 7 es el de la renovación.

Ser proactivo, que es el primer hábito, significa que somos responsables de nuestras propias vidas. Nuestra naturaleza básica es actuar. Las personas proactivas no culpan a las condiciones de su comportamiento. Este es un producto de lo que escogen conscientemente sobre la base de sus valores y sus sentimientos. Lo opuesto es ser reactivo. El lenguaje de los reactivos los disculpa de sus responsabilidades con frases tales como: "yo soy así", "tengo que", "no puedo". Las personas proactivas usan su tiempo en cosas que pueden controlar que es lo que está en el círculo de sus influencias, en vez de reaccionar.

Para desarrollar este hábito, es necesario clasificar los problemas que tenemos  en los que son de control directo, indirecto o que carecen de control. Los primeros son aquellos  que están relacionados con nuestro propio comportamiento, los segundos envuelven el comportamiento de otras personas y los terceros son problemas en los cuales no podemos hacer nada, como por ejemplo el clima o el congestionamiento del tráfico. Tener una idea clara de los problemas a los cuales se le dedican las energías es un paso gigantesco para desarrollar la proactividad.

El hábito de comenzar con fin en la mente está relacionado con el liderazgo personal. Significa que al comenzar cada día o cada tarea hay que tener un claro entendimiento de la dirección o del destino a donde se quiere llegar. Así, se define lo verdaderamente importante, el objetivo que quiere alcanzar. Las personas, muchas veces, logran victorias que están vacías, que no tienen significación personal. Este hábito está basado en la imaginación, en la habilidad de prever, de ver el potencial, de crear en la mente lo que se desea y lo que no se puede ver todavía con los ojos.

El tercer hábito, poner primero lo primero, está relacionado con la administración del tiempo. Lo primero son las cosas importantes  y que vale la pena hacer. Con este hábito se organiza el tiempo para llevar a la realidad las cosas definidas en el hábito anterior. Covey plantea que las personas exitosas hacen las cosas que a las personas sin éxito no les gusta hacer.

El tiempo se utiliza en cosas urgentes o no urgentes, y en cosas importantes o no importantes, como puede verse en la matriz de tiempo siguiente:

 



IMPORTANTE

URGENTE

NO URGENTE

Crisis                                           I
Problemas
Fechas límites
Proyectos
Reuniones
Preparaciones

Preparación                       II
Prevención
Clarificación de valores
Planificación
Construir relaciones
Necesidad de relajarse
Dar autoridad a otros

 

NO

IMPORTANTE

Interrupciones innecesarias         III
Reportes innecesarios
Reuniones sin importancia
Llamadas telefónicas, correos
Otras personas con asuntos menores

Ladrones de tiempo              IV
Trivialidades
Escape de actividades
Llamadas y correos irrelevantes
Exceso de TV y relajamiento

Lo ideal  es trabajar hacia la eliminación del tiempo gastado en los cuadrantes III y IV y aumentar el tiempo empleado en el cuadrante II. En la medida en que se invierte el tiempo en la planificación, prevención, construcción de relaciones y las otras actividades del cuadrante II, se gasta menos tiempo recogiendo las partes del I o reaccionado a demandas urgentes de otras personas en III. Todas las actividades del cuadrante II incluyen la identificación de metas a largo plazo, el nutrir relaciones y obtener renovación regular en lo físico, social y emocional. Estas son cuestiones importantes pero, como no son urgentes, no se hacen.

Por lo general, la efectividad se logra a través de esfuerzos cooperativos de dos o más personas. En el matrimonio y en otras asociaciones, se necesita la interdependencia y muchas personas están en ellas con una mentalidad independiente. La mayoría de las personas aprenden a basar su valor en las comparaciones. Se cree tener éxito en términos de que alguien caiga, lo cual significa "yo gano y tu pierdes". Ganar- ganar, es una forma de ver la vida como un área cooperativa y no competitiva.  Es un marco de referencia de la mente y el corazón que, constantemente, busca beneficio mutuo en todas las interacciones humanas. Ganar- ganar significa que los acuerdos y las soluciones sean mutuamente beneficiosas y satisfactorias.

Un acuerdo de este tipo es una  herramienta para la efectividad a largo plazo y puede darse entre jefes y empleados, entre equipos de trabajo, entre dos o más personas que necesitan interactuar. En este tipo de acuerdos hay cinco elementos que deben ser explícitos:

¨      Identificar los resultados deseados, qué se debe hacer y cuándo

¨      Especificar los lineamientos (principios, políticas, entre otros)  dentro de los cuales los resultados serán cumplidos

¨      Recursos humanos, financieros, técnicos u organizacionales disponibles para ayudar a cumplir

¨      Rendir cuenta sobre la base de los estándares definidos y el tiempo de evaluación

¨      Las consecuencias buenas, naturales, malas o lógicas del resultado, tanto si se logra como si no se logra.

 

Muchas personas piensan que, quien es bueno no es duro. Sin embargo, ganar- ganar requiere de ambas cosas. Hay que ser buena persona, valiente, seguro de sí mismo, tener empatía, ser considerado, sensible y fuerte.

Cuando hay desbalance entre consideración y fuerza, se cae en dos posiciones:  ganar- perder y perder- ganar. En la primera, la persona es fuerte y orgullosa, con valor para defender para defender sus convicciones, pero desconsiderada con los demás. En la segunda, se es muy considerado con los demás pero falta el valor de expresarse.

El quinto hábito es el de la comunicación, una de las habilidades más importantes de la vida. Se trata, sobre todo, del hábito de escuchar, el cual no se enseña. La mayoría de las personas pretende que los entiendan. Sin embargo, un comunicador efectivo, primero trata de entender el punto de vista de la otra persona. La mayoría de las personas escuchan con el interés de responder, no de entender. Escuchan y se preparan para hablar, filtran todo a través de sus propios paradigmas, leen su propia autobiografía dentro de la vida de otras personas, escuchan dentro de sus marcos de referencia. Cuando se escucha así, se trata de:

¨      Evaluar: expresar acuerdo o desacuerdo

¨      Probar: hacer preguntas desde nuestro marco de referencia

¨      Aconsejar: dar consejos basados en nuestra propia experiencia

¨      Interpretar: tratar de imaginarse a las personas y de explicar sus motivos de comportamiento, sobre la base los motivos y comportamientos propios

 

La escucha empática es diferente porque lleva a colocarse en el marco de referencia del otro. Es ver el mundo de la misma manera que la otra persona lo ve y entender lo que está sintiendo.

La sinergia presupone que dos personas trabajando creativamente y en cooperación pueden producir más y con mejores resultados. Este es el logro coronado de los demás hábitos porque se trata de construir equipos. Aquí, se valora la diferencia entre las personas, sus capacidades, sus emociones, sus perspectivas. La clave se encuentra en analizarlas y darse cuenta  que las personas ven el mundo como son ellas y no como es en la realidad. En los equipos, es necesario juntar estas diversidades en un clima respeto mutuo para que las personas se sientan libres de buscar las mejores alternativas. Por lo general, la tercera opción es la mejor, es la que surge en la interacción y es diferente de cualquiera de las propuestas originales, es una solución de ganar- ganar.

Las personas efectivas tienen la humildad de reconocer sus propias limitaciones conceptuales y apreciar los recursos disponibles mediante la interacción con otros. Valoran las divergencias porque esas discrepancias agregan conocimientos.

Las personas poco efectivas, por el contrario, tienden a rodearse de personas que piensan de forma similar a ellas. Así, confunden la uniformidad con la unidad o la igualdad con la unidad. La oportunidad para la sinergia es mayor cuando las personas tienden a ver las cosas de manera distinta. Las diferencias tienen que ser oportunidades. Si dos personas tienen la misma opinión, una de ellas es innecesaria.

El último hábito se denomina de autorenovación o afilando la sierra. Ello significa preservar e intensificar la mayor posesión que se tiene: uno mismo. Consiste en tener un programa balanceado y sistemático para la renovación propia en lo físico, en lo social y en lo psíquico. Sin una disciplina, el cuerpo se vuelve débil, la mente mecánica, las emociones crudas, el espíritu insensible y la persona egoísta.

Esta es una actividad del cuadrante II. Es la inversión individual más poderosa que se pueda hacer en la vida: invertir en uno mismo. Para el cuerpo, hay que alimentarse adecuadamente, hacer ejercicios y descansar lo necesario. Se practica la vida social con los depósitos en el banco de cuentas emocionales, sobre todo en las relaciones claves. Nuestra mente se enriquece con el aprendizaje, a través de la lectura, la escritura, los desafíos y la toma de tiempo para pensar. El contacto con la naturaleza  resulta muy beneficioso de manera general para el desarrollo armónico de la personalidad.

Manejo del estrés

Además de las competencias explicadas por los autores analizados, exciten dos más que es necesario abordarlas de manera explícita, ellas son el manejo adecuado del estrés y la autoestima.

Algunos  modelos explicativos del talento, como el de  Kurt A. Heller y Ernest Hany, (1997) de Universidad de Munich, en Alemania, exponen cómo el enfrentamiento al estrés es una de las características no cognitivas de la personalidad necesaria para el desarrollo del talento en las diferentes áreas de la actividad humana, donde se encuentra la dirección.

El fenómeno del estrés, aunque presenta dificultades para su definición, es bien conocido en nuestra época. Es responsable de una gran cantidad de enfermedades. Se considera un fenómeno endémico de la sociedad actual. La  palabra se aplica a las presiones que tienen las personas en la vida diaria. Es un estado de sobre excitación de las emociones individuales, el pensamiento y las condiciones físicas, lo cual influye en la habilidad de enfrentarse el cambio. La definición de mayor aceptación es la que propone la psicología, la  cual expresa que es la respuesta del sistema nervioso a un acontecimiento o a una situación que se percibe como una amenaza.

Se plantea que existe un estrés bueno o  saludable y un estrés malo o nocivo. El primero es un estado de activación fisiológica, que es el que proporciona el impulso o el ímpetu necesario para afrontar y completar las tareas la vida cotidiana. El segundo rebasa el umbral de resistencia del organismo y surgen las enfermedades.

El estrés es un componente inevitable de la vida, ser conscientes de los acontecimientos que lo ocasionan, cómo nos afecta, puede ayudar a adoptar las medidas  necesarias para afrontarlo.

El trabajo tiene una significación crucial en la vida. Ocupa gran parte del tiempo de la gente. Constituye una fuente de ingresos, de autoestima y  de relaciones sociales. Ofrece satisfacción, retos y desarrollo. En ocasiones, sirve como refugio para afrontar soledad y depresión. Esto llega a tal punto que cuando se conoce a alguien, enseguida se le pregunta ¿en qué trabaja? A partir de ahí,  se establecen juicios y se le confieren rangos según la ocupación que tenga. Sin embargo, la profesión más grata resulta, en ocasiones, estresante.

El desarrollo impetuoso de la tecnología, en los últimos años, y las exigencias elevadas de la sociedad moderna han intensificado el  estrés en el lugar de trabajo, lo que ha motivado numerosos estudios sobre el tema, pues está comprobado que la eficiencia y el rendimiento es menor en los trabajadores estresados.

Las fuentes de estrés laboral son varias,  y se pueden agrupar en: