Dra. Mary Tere Salas
, Coordinadora del Area de
Investigación del Programa de Fluoruración de la Sal en Costa Rica
Costa Rica comprobó el suceso del programa de que la
fluoración de la sal, como medida preventiva de mayor alcance, mejor control
y menor costo, para la reducción de las caries dentarias. Contando con la
iniciativa de un grupo de odontólogos, bajo la dirección y coordinación del
Dr. Ricardo González, en conjunto con el Ministerio de la Salud y el apoyo de
la Fundación W. K. Kellogg, el Programa de Fluoración de la Sal en
Costa Rica comenzó en 1987, siendo el primer país del Continente Americano y
el tercer del mundo - después de Suiza y Francia - que aplicó esta medida en
el ámbito nacional. La experiencia anterior de fluoración del agua
suministrada en la región urbana, efectuada entre 1975 y 1980, por problemas
de órden técnico, económico y de operación, no alcanzó los resultados
esperados.
El obstáculo principal enfrentado
para la fluoracón del agua potable en Costa Rica, está en el propio medio de
distribución de agua: existen varios sistemas nacionales de acueductos,
administrados por entidades diferentes. Además, muchas comunidades rurales
usan, todavía, agua de pozos. Como resultado de este panorama, el control y
las dosis de flúor en el agua de suministro público, en los innúmeros
sistemas de acueductos, representaría una inversión financiera muy alta en
relación a la capacidad del País.
En 1992, o sea, menos de tres años
después de haber comenzado oficialmente estos trabajos, se observó una
disminución de hasta 48% de caries en los niños que consumieron sal fuorada.
Conocer los hábitos de la
sociedad y fijar las estrategias de aplicación. Este es el primer paso para
que el flúor se vuelva un ingrediente indispensable en Costa Rica.
Los trabajos iniciados en 1984
tuvieron, como preocupación inicial, evaluar el estado de la salud bucal de
la población. Para esto, se confirmó la predominancia de caries dentales en
niños de edades entre 7 y 13 años, que mostraron un CPE muy elevado en ese
grupo, que aumentaba todavía más en los niños entre 12 y 13 años - CPE de
9,13 y 11,30 respectivamente. Ese mismo año, un estudio sobre el consumo de
sal comprobó que los costarriqueños ingerían un promedio de 10 gramos de sal
por persona por día.
En 1985, investigaciones de diagnóstico
continuaron observando el promedio de concentración del flúor en la orina de
colegiales y en el agua. Los resultados confirmaron la presencia de 0,34 mgF/l
en los niños colegiales y, en el agua, se confirmó una concentración de 0,2
mgF/l. Estos resultados eran adecuados para que se ejecutara un programa de
fluoración de sal.
Algunas regiones como Cantones de
Tierra Blanca y LLan Grande de la Provincia de Cartago, presentaron mayores
indicadores de la presencia de flúor, razón por la cual los especialistas se
inclinaron a optar por la venta de sal normal y una campaña específica sobre
la sal con flúor, en esta región.
La experiencia de otros países en
este procedimiento, como por ejemplo Suiza, no se pudo aprovechar a principio
en Costa Rica. En otros lugares, la sal usada es refinada, mientras que la
mayor parte de la sal en Costa Rica puede ser considerada en estado bruto,
inclusive con 3% de humedad. Además, la sal consumida por la población
contenía impurezas como tierra, residuos vegetales e, inclusive, bacterias;
solamente a partir de 1985, gracias a la implantación del proyecto, se dió
partida al proceso de control de calidad.
Solo tres empresas fueron
seleccionadas para integrar el programa nacional - Cooperativa Nacional de
Productos de Sal-Coonaprosal; Cooperativa de Productores de Sal - Cooprosal; y
Sal Diamante S/A. Después del control de la calidad y de la adición de iodo,
se comenzó el proceso de adición de fluoruro de potasio en solución,
adicionado directamente a la sal seca. La mezcla se hizo con un tipo de
batedor de palas individualizadas, importado de Holanda. Este primer proceso
acarreó el aumento de humedad en el producto, huyendo a las especificaciones
de las normas. Considerando lo anterior, la alternativa encontrada fue mezclar
el fluoreto de potasio seco, en vez de diluido en solución. Aunque fue
necesario moler el fluoruro y evitar que la sal se endureciera, la receta fue
correcta cuando se le dió el tiempo de mezcla de 20 minutos.
Al final de esta etapa, el
Instituto Costarriqueño de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud
- INCINSA, la Organización Panamericana de la Salud y la Fundación W. K.
Kellogg, coordinadas por el Ministerio de la Salud, decidieron iniciar
definitivamente la fluoración de la sal. Como aún no existían normas o
decretos que reglamentaran el uso de la sal, el buen resultado del proyecto
quedó bajo la responsabilidad absoluta de las organizaciones participantes,
principalmente de las empresas salineras que, con el noble objetivo de
colaborar para la salud bucal de los costarriqueños, sacrificaron costos
adicionales para la instalación de laboratorios, contratación de empleados y
mejoría del proceso de producción y calidad de la sal.
Recién en 1989 se definieron los
patrones de calidad del producto - especialmente sus características físico-
químicas, además de la adición de cerca de 250 mgF/Kg de sal. Se estableció
la dosis, con base en estudios nacionales sobre las concentraciones de flúor
en la orina, en el agua, el consumo de sal por persona y la experiencia de
otros países.
También se decidió usar el fluoreto de sodio, de costo
inferior al fluoruro de potasio, mezclado previamente con iodo. El resultado
fue una mejoría notable en el proceso de la mezcla y dosis fluoruro en la sal
dentro de los límites establecidos, de parte de las empresas salineras. Después
de estos progresos, en 1991, tres empresas más entraron en el programa,
usando tecnología nacional para la fabricación de los mezcladores. Esto
representa menos un obstáculo para establecer los programas de fluoración, no
sólo para Costa Rica, sino para otros países que no pueden importar equipos
caros.
Seis años después de comenzar
el proceso, el resultado ante la sociedad es mejor que el que se esperaba.
En 1992 o sea, después de seis años
de comenzado el proyecto de fluoración de la sal, se efectuó el primer
estudio de evaluación sobre el impacto de la fluoración de la sal, sobre los
niños de las escuelas. El resultado demostró una gran disminución de las
caries en los niños, principalmente en los de 3 años, que fueron quienes
consumieron el sal fluorado desde el primer año de vida.
Aunque no debemos disminuir la
importancia que tienen las acciones educativas y preventivas, que no variaron
en los últimos cinco años, podemos afirmar que, seguramente, los resultados
positivos se deben al consumo de flúor a través del sal. Estas informaciones
demuestran el éxito de la fluoretación del sal como programa de salud pública
factible, que ya se está aplicando, además de Costa Rica, en Brasil,
Colombia, Francia, Jamaica, México y Uruguay.
El recuadro muestra el éxito del
programa con niños de tres a cinco años, donde hubo una disminución en la
incidencia de caries dentales de 48% y 36%, respectivamente (p< 0,001).
3
años 5 años
ceo
c e o ceo c e o
1988
6,0 4,4 0,4 1,1 9,0 5,7 2,0 1,2
1992
3,1 2,5 0,0 0,4 5,5 3,1 0,8 1,6
En 1988, el porcentaje de niños
sin caries dentales era 11,1%; en 1992 ese porcentaje aumentó para 20,9%.
En relación a los niños de 12 años,
las pruebas demuestran una disminución de 34% entre 1988 y 1992.
El objetivo de este estudio no es
solo evaluar la disminución de las caries dentales, sino comprobar y medir la
posibilidad de oferta de la medida, contribuir con informaciones importantes
para los análisis de adaptación de dosis y estimular los países
Latinoamericanos y del
Caribe, para que comiencen programas semejantes.
Los resultados de este estudio
saldrán publicados en el próximo número de la Revista Fluoruración al Día,
órgano oficial del Programa de la Fluoruración de la Sal de Costa Rica.
Equipo de trabajo e investigación:
· Dr. Ricardo González
Coordinación actual
· Dr. Francisco Bianchini
Asesor técnico
· Ing. Jesús Gómez
Coordinador del área de
bromatología
· Dr. Gerardo Díaz
Coordinador del área de
microbiología
· Dr. Jorge González
Coordinador del área de informática
· Dra. Ivania Solórzano
Area de investigación
Dirección para correspondencia:
Clínica Dental, 100 mts. Notre
Iglesia de Guadalupe
San José, Costa Rica.