Palabra
clave: MARKETING EN SALUD. USUARIOS DE SALUD. GESTIÓN SALUD
PUBLICADO
EN EL DIARIO EL
COMERCIO DE LIMA, PERÚ
15 DE MARZO DEL 2004
AUTOR:
FERNANDO ARRUNÁTEGUI MARTÍNEZ
PRESIDENTE DE INDECOPI
Mucho
se discute acerca del mercado, como el mejor mecanismo de asignación de los
recursos en una economía. ¿pero
es en realidad el mercado por sí mismo el que decide cuál es las asignación
óptima de recursos? ¿o acaso el mercado es solo el escenario en el que un
protagonista silencioso toma las decisiones más importantes y dirige la
asignación de los recursos, mientras las empresas pugnan por sus preferencias
y el Estado se encarga de su protección en defecto de acuerdos privados
eficientes?
Ese
protagonista silente es el consumidor. Creemos
que el mercado solo es un medio para lograr que las operaciones de consumo
sean las más eficientes. Son
nuestras necesidades, preferencias, gustos
y hasta caprichos como consumidores las que dirigen las decisiones
empresariales más importantes: en qué invertir , qué producir, qué
descontinuar, qué desarrollar, en que investigar.
Visto
así, el mercado es solo un instrumento para lograr bienestar.
El
mercado, a través de la libre competencia dentro de un conjunto de reglas
claras que eviten distorsiones, tiene el papel de producir más y mejores
opciones para el consumidor.
La
lucha por lograr las preferencias del consumidor genera que las empresas
proveedoras busquen ofrecer mejores bienes y servicios a los costos más
convenientes posibles, generándose un círculo virtuoso de innovación y
reducción de costos que hace que cada
vez más consumidores tengan acceso al consumo, incrementando el bienestar
social. Sin embargo, este círculo
virtuoso de innovación y reducción de costos que hace que cada vez más
consumidores tengan acceso al consumo, incrementando el bienestar social.
Sin embargo, este circulo virtuoso no siempre funciona. Porque la
información que produce el mercado, vista como el número de opciones
disponibles para cada operación de consumo posible, no lo permite.
En
algunos casos, no hay opción.
Estamos ante un monopolio y en esa situación el Estado busca generar
condiciones de competencia para que las opciones aparezcan.
En otro extremo, el numero de opciones disponibles es tal, que el
consumidor no puede procesarlas todas y delimita su alcance solo a aquellas
que le son conocidas, sea por publicidad comercial, datos de amigos o
experiencias propias, tomando en muchos casos decisiones no óptimas.
Pensamos
que la información y el acceso a esta es la clave del poder del consumidor. Solo conociendo lo que nos ofrece el mercado, comparando y
decidiendo nuestro consumo con nuestras propias reglas, asumiremos el papel de
conductores del mercado, hacer
transparente el mercado – procesando la información que este genera, comparándola
y facilitando su acceso – es una de las tareas que deben asumir los
estamentos de la sociedad que velan por los derechos de los consumidores.
El
Estado y las asociaciones de consumidores tienen la misión de hacer que las
opciones que ofrece el mercado, como efecto de la competencia, lleguen al
usuario de forma veraz, ampliando así su espectro de alternativas y
permitiendo decisiones que generen bienestar.
Un
consumidor informado, con capacidad de comparar y tomar una decisión
racional, es el que dirigirá la economía a un mejoramiento continuo.
Un
consumidor sin la información será presa fácil de engaños y decisiones
incorrectas, que lo llevarán en el mejor de los casos a reclamar y, en el
peor, a ser defraudado, disminuyendo el bienestar de la sociedad en su
conjunto.
Por
eso hoy, Día Mundial del
Consumidor, las empresas y el Estado rinden tributo al verdadero rey del
mercado, el consumidor, es decir usted señor lector.