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PALABRAS
CLAVES: ORATORIA. LOGRAR
QUE NOS ESCUCHEN. DIALOGO EMPRESARIAL. Autor:
Dr. Pinkas Flint (Abogado) Juan miraba con terror el enorme auditorio lleno de gente. En las primeras filas sus parientes lo observaban con emoción. Ante el mar de caras desconocidas trató de hablar y sintió un nudo en la garganta. La mente se le puso en blanco y deseó que la tierra se lo tragara. ¿Cómo
lograr hablar bien en público? Veamos algunos lineamientos útiles. La
preparación para hablar en público incluye decidir nuestras metas, las cuales
deben ser pensadas previamente. ¿Qué
cambios en la conducta queremos lograr con nuestra presentación? La etapa
esencial de todo discurso es la investigación previa del tema. Esto incluye
pensar cómo usar la psicología de la audiencia para que nos ayude a lograr los
cambios que pretendemos. Efectuemos ensayos previos. No es lo mismo hablar ante
colegas de trabajo que frente a un Comité Ejecutivo. Cuidado
con el equilibrio en la presentación. Debe existir un balance entre la
introducción, los argumentos de fondo, el tratamiento de objeciones y las
conclusiones. Todo discurso tiene la estructura de una carta formal (introducción,
cuerpo y final). Si
logramos una buena interacción con el público, es porque este nos otorga una
confianza breve y condicional a nuestra autoridad y experiencia. Por ello,
debemos construir la relación, participación y el entusiasmo sobre el tema y
responder a las reacciones de la audiencia. Ahora
pensemos cómo debemos responder al público. Si el público no nos entiende, no
nos desesperemos. Procedamos a repetir señalando que el tema es complejo y
sobretodo hablemos más despacio y más fuerte (15% del público es parcialmente
sordo). El nerviosismo nos puede llevar a correr. Ahora
bien, qué pasa si el público se aburre. No corramos. Resistamos esta tentación,
cambiemos de tono, gesto o posición. Usemos anécdotas o bien: “Me gustaría
que imaginaran”. Ayuda a detener el discurso y contar algo real, personal y
directo. Si hay poco tiempo, puede ser un problema. Sonría, calle y reasuma el
control eliminando parte del discurso. Casi siempre pecamos por exceso. No
tratemos de correr porque empeoramos la presentación. Además, no es posible
que nos entiendan muchas ideas. Más vale dos o tres ideas bien dichas y bien
explicadas. Una
estructura adecuada incluye los siguientes pasos: Preparación:
Decidamos nuestras metas, investiguemos el tema a disertar, consideremos la
psicología de la audiencia. Dentro
de la preparación:
¿Qué tratamos de lograr? ¿Qué justifica que el público nos escuche? Preparemos
el discurso:
conozcamos el tema. Así nos sentiremos seguros. Psicología:
Lo relevante es la mente de nuestra audiencia. ¿A quién va dirigido? Que
nos escuchen:
queremos que nos sigan en la presentación. Prestemos atención al lenguaje no
verbal. No luzcamos superiores o críticos. Deseamos
que aprendan:
elevemos el nivel de incertidumbre. ¿Así que desean ser ricos? ¿Cómo
lograremos el éxito empresarial?. Relacionemos lo que decimos con las
motivaciones de la audiencia, expliquemos las cifras, relacionemos las estadísticas
con nuestros argumentos, ayudemos a recordar puntos importantes, usemos imágenes,
señales, resúmenes, hagamos preguntas y refuerzos positivos (que buena
pregunta, esto es muy interesante). El
repaso previo:
La gente es renuente a repasar, pero este esfuerzo es esencial para ajustar los
tiempos, memorizar, decidir qué enfatizar, practicar variaciones en el tono de
voz, manejar el lenguaje corporal, manejar el uso de las ayudas visuales. Lo
expuesto son algunas herramientas útiles para que Juan y nosotros logremos
captar la atención de nuestro auditorio.
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