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PALABRAS CLAVES: RESPONSABILIDAD LABORAL-. Autor:
Ing. Pablo Montalbetti Es paradójico hablar de desempleo en el Perú cuando existen, desgraciadamente, muchas personas que tienen un trabajo digno pero lo hacen sin la dedicación que uno esperaría. Sea cual fuere el motivo, no trabajar al 100% resulta, hoy en día, un error imperdonable. Normalmente,
uno esperaría que quien tiene trabajo hoy debiera cuidar al máximo (sobretodo
cuando conseguirlo en la actualidad es tan probable como ganarse la tinka). Esto
quiere decir que, si uno trabaja siempre bien, hoy debe trabajar excelente. Si
tiempo atrás trabajaba ocho horas, hoy diez al menos. Si antes le importaba la
empresa, hoy debe matar por ella. Si el sueldo era de disfrute personal o para
la familia, probablemente hoy uno deba colaborar con alguien más y así
sucesivamente. Sin
embargo, nuestra experiencia como directivos, y seguramente muchos estarán de
acuerdo, dista de la realidad. Por eso creemos, que una cordial reflexión al
respecto es muy pertinente. Los
directivos de una empresa se preocupan por el rendimiento de la persona en su
puesto de trabajo. Es decir, si cumple con calidad lo que se le encomienda. Este
es, sin embargo, un tema delicado porque el aspecto más importante trasciende
quizá los límites de nuestra injerencia sobre las personas de la organización.
Nos referimos a la responsabilidad moral sobre el puesto de trabajo. Normalmente,
este problema es menos evidente a nivel gerencial, a pesar de que hay
“joyitas” en todos los niveles. Pero consideramos que no debemos hacer
distinción alguna: “a quien le caiga el guante, que se lo chante”. Tres son
los aspectos principales sobre los cuales queremos reflexionar: el interés por
el trabajo, la responsabilidad personal y familiar y la necesidad de crecer
profesionalmente. Interés
por el trabajo: Al
referirnos al primero, debemos tener presente que no es rentable para la empresa
contratar a una persona que siente que el trabajo que realiza no le gusta, que
no lo hace con ganas y que es capaz de sacrificar interés únicamente por
dinero. Al respecto, muchos ejecutivos podrían decir “mientras nos
sirva...” Con esta manera de pensar no le hacemos bien ni a la empresa ni a la
persona. Por el
contrario, contar con profesionales a los que les guste mucho su trabajo es
fundamental. Tienen la suerte de trabajar en lo que quieren, lo hacen con mucho
más ímpetu, les es más fácil cumplir objetivos y, por si fuera poco, por
encima de cualquier obligación. Responsabilidad: Respecto
al segundo punto, pensamos que no existe, bajo nuestro punto de vista, excusa
alguna para que hoy alguien pierda su empleo por falta de dedicación. No darse
íntegramente al trabajo es irresponsable. Para nosotros es un problema moral,
considerando la alta tasa de desempleo que existe. Arrepentirse después no vale
de mucho en estos tiempos. No
dejemos de exigir a quienes creemos que aún pueden dar más. También no
dejemos de valorar y reconocer a quienes dan mucho más de lo que uno pudiera
esperar. Crecer
profesionalmente: Por último,
crecer profesionalmente es igual de importante. Uno no sólo debe preparase más
académicamente, sino también desarrollarse, aprender e investigar. Algunas
personas lo llaman “up or out” (subir o irse), otras “sobrevivir
la reducción de personal” o “sana competencia interna”. Finalmente,
lo que queremos transmitirle, es la necesidad de hacer actos de conciencia
diarios respecto a este tema. Para aquellos que ya asumieron claramente su
compromiso, les ofrecemos nuestro máximo reconocimiento y a quienes aún se
encuentran en el camino, queremos animarlos a actuar.
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