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GERENCIA EN SALUD


Sistema para el Monitoreo de la Calidad de la Atención en Salud por Indicadores en los Hospitales de I, II y III Nivel de Atención. Bogotá, 2003[1]


PARTE 1



PALABRAS CLAVES: MONITOREO DE LA CALIDAD. INDICADORES DE CALIDAD 

 

Por: Nelson Roberto Ardón Centeno[2]

Andrés Felipe Cubillos Novella[3]

[1] Articulo derivado del Proyecto de investigación del mismo nombre. Financiado por la Vicerrectoría Académica de la Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia y cuyos autores fueron: Nelson Ardón Centeno,Zuleima Rubio Silva, Clara Isabel Parra Navarro, Rosa Daza de Caballero, Claudia Ariza Olarte y Andrés Felipe Cubillos Novella.

[2] Odontólogo. Magíster en Administración de Salud y en Educación Superior, y Especialista en Política Social de la Universidad Javeriana. Profesor Investigador de los Posgrados en Administración de Salud y Seguridad Social de la Universidad Javeriana y Director de la Línea de Investigación de Calidad de la Atención y Calidad de los Servicios de Salud de los Posgrados en Administración de Salud y Seguridad Social de la Universidad Javeriana en Bogotá, Colombia.

[3] Odontólogo, Especialista en Administración de Salud con énfasis en Seguridad Social de la Universidad Javeriana. Investigador de la Línea de Investigación de Calidad de la Atención y Calidad de los Servicios de Salud de los Posgrados en Administración de Salud y Seguridad Social de la Universidad Javeriana en Bogotá, Colombia.

El presente artículo se basa en los resultados del proyecto de investigación desarrollado dentro de la línea de investigación de calidad de la atención y calidad de los servicios de salud de los programas de posgrado en administración de salud y seguridad social de la Universidad Javeriana y fue realizada por un grupo integrado por docentes de la universidad, funcionarios del sector público de la salud y un estudiante del programa de Especialización en Administración de Salud con énfasis en Seguridad Social.

1. MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

1.1 Calidad. En un sentido etimológico el concepto de calidad proviene del latín QUALITIS que significa el conjunto de cualidades que constituyen la manera de ser de una persona o cosa, y es sinónimo de cualidad, clase, aptitud, excelencia, categoría, casta, nobleza, superioridad entre otras muchas acepciones. (Ardón, N. y Jara, M. I. 1998)

La  calidad no es un concepto simple y su significado varía dependiendo de las condiciones históricas, culturales, etc. Según Donabedian “La evaluación de la calidad debe apoyarse en una definición conceptual y operativa de lo que significa “calidad de la atención médica”. En este aspecto fundamental se presentan muchos problemas, pues la calidad de la atención es una idea extraordinariamente difícil de definir” y agrega “Hay algunos que consideran que la calidad del cuidado de la salud es una propiedad tan compleja y misteriosa, tan variable de significado entre una y otra situación, que no es asignable a una especificación previa. Algunos otros tienen otro punto de vista creyendo que la calidad puede llegar a tal especificación que puede ser comprada y venida por ‘kilos’”. (Donabedian, A. 1993)

Según Juran “ Hay muchas frases cortas entre las que elegir, pero la frase corta es una trampa. No se conoce ninguna definición breve que traiga como consecuencia un acuerdo real sobre lo que quiere decir calidad. Sin embargo, es vital el acuerdo real; no podemos planificar la calidad a menos que primero nos pongamos de acuerdo en lo que quiere decir calidad.” Muchos conceptos diferentes han de ser incluidos de manera que la definición cubra todos los aspectos importantes de la calidad asistencial. La experiencia nos ha demostrado que no hay una simple medida de la calidad que abarque  todos estos aspectos, diferentes apreciaciones pueden discrepar sobre la calidad de determinados procesos  asistenciales, dependiendo desde el punto de vista del que se le mire, el interés del proveedor de los servicios (IPS, profesional),  del  pagador (EPS, ARS, paciente)  o del receptor (paciente), los desacuerdos  pueden surgir al hacerse hincapié en diferentes valores o aspectos de la calidad. Frecuentemente, por lo tanto, un estudio concreto de garantía de calidad se centra sobre un determinado aspecto para conseguir su mejora.

Al revisar algunos de  los principales abordajes que mejor se adapten a las necesidades especificas del entorno en el cual deba desarrollarse la actividad especifica de calidad, lo más importante para tener en claro es que la definición del concepto de calidad que se adopte para el programa de calidad debe ser lo suficientemente concreta como para permitir que las evaluaciones que se hagan del desempeño  puedan medir la calidad de éste en términos claramente cuantificables y que ofrezcan validez y reproducibilidad.

Desde el punto de vista del modelo industrial, la calidad tiende a definirse en función de la aceptación del producto por el cliente: Juran la define como “idoneidad o aptitud o para el uso” (Juran, J.M. 1990);  en tanto que para Ishikawa es la “satisfacción de los requisitos de los consumidores de ese producto o servicio”. (Ishikawa, K. 1985)

Desde el punto de vista de los diversos esfuerzos desarrollados en el campo asistencial, las definiciones han ido variando desde abordajes tan cualitativos como los expresados en los Criterios de Lee y Jones[1] hasta definiciones como la del Institute of  Medicine: calidad del cuidado de la salud es “la  medida  en que los servicios de salud tanto los enfocados  a  los   individuos   como   a   las poblaciones mejoran la  probabilidad  de  unos resultados      de    salud      favorables    y   son pertinentes al conocimiento actual profesional”. (Suñol, R. 1998)

“Donabedian define la Calidad de la atención como "el tipo de atención que se espera que va a maximizar el bienestar del paciente, una vez tenido en cuenta el balance de ganancias y pérdidas que se relacionan con todas las partes del proceso de atención". (Donabedian, A. 1984)

Para su análisis, Donabedian señala tres puntos de vista diferentes según los elementos que la integran (aspectos ­técnico-científicos, interpersonales y del entorno), los factores resultantes (grado de aten­ción, costos y riesgos y beneficios)  y quién la define. Desde una óptica exclusivamente científica, técnica o profesional, la calidad de la atención mé­dica sería el grado en que se consiguiera restaurar la salud de un paciente te­niendo en cuenta solamente la ciencia y la tecnología médicas. En este caso, la atención médica de calidad se definiría como el tratamiento que alcanzara el mejor equilibrio entre los beneficios y los riesgos. Cuando, desde una perspec­tiva individual, es el usuario el que define la calidad de la atención médica, in­tervendrían sus expectativas y  valoración sobre los costos, los beneficios y riesgos que comporte la asistencia. Este enfoque obligaría al paciente a implicarse en la toma de decisiones a partir de la información proporcionada por el pro­fesional sanitario. Desde una óptica social, en la definición de la calidad de la asistencia médica se considerarían los mismos factores que al enunciarla des­de la perspectiva individual. Pero habría que estimar nuevos criterios: el benefi­cio o la utilidad netos para toda una población, el modo de distribución del beneficio a toda la comunidad y procurar producir, al menor costo social, los bienes y servicios más valorados por la sociedad.” (Saturno, P. 1990)


[4]  En el capítulo referente a desarrollo histórico internacional de R. Suñol Y J. Bañeres, se ha incluido la transcripción de tales criterios que en su momento constituyeron un importante hito en la conceptualización de la calidad

Asimismo, a la luz del análisis de la teoría del Dr. Donabedian, se encuentra que la calidad de la atención trae consigo una interrelación entre dos componentes:   la atención técnica y la relación interpersonal,  de la cual se derivan componentes adicionales y subcomponentes, los cuales se terminan agrupando en tres diferentes aproximaciones para la evaluación: la estructura,  el proceso y los resultados de dicha atención.  Esta conclusión también podría tener diferentes aproximaciones desde el punto de vista de los entes reguladores del administrador, del prestador del servicio y por último del usuario.  (Donabedian, A. 1990)

Asimismo, a la luz del análisis de la teoría del Dr. Donabedian, se encuentra que la calidad de la atención trae consigo una interrelación entre dos componentes:   la atención técnica y la relación interpersonal,  de la cual se derivan componentes adicionales y subcomponentes, los cuales se terminan agrupando en tres diferentes aproximaciones para la evaluación: la estructura,  el proceso y los resultados de dicha atención.  Esta conclusión también podría tener diferentes aproximaciones desde el punto de vista de los entes reguladores del administrador, del prestador del servicio y por último del usuario.  (Donabedian, A. 1990)

Con base en las definiciones anteriores se deduce que la calidad implica dimensiones tales como la dimensión técnica.  Al no tener un gran desarrollo en nuestro país, la dimensión técnica  requiere  de la mejor aplicación del conocimiento a nivel de la idoneidad profesional y la tecnología, a nivel de los procedimientos y equipos disponibles en favor del paciente. Refiriéndose a la calidad técnica, Avedis Donabedian, reitera que consiste en la aplicación de la ciencia y la tecnología médica de un modo que rinda los máximos beneficios para la salud sin aumentar de forma proporcional los riesgos. (Public Health Policy, 1998). En la dimensión técnica adquiere gran relevancia el tema de la seguridad.  Con ella se busca que al tratar un paciente se consiga el mayor beneficio y el menor riesgo posible,  por lo que en las medidas de calidad se debe ponderar el grado en que se logró el equilibrio más favorable entre ellos y se enfatiza que no deben lograrse beneficios para un paciente a costa de aumentar los riesgos a él o a terceros.  

En la tercera dimensión de la calidad, a nivel del servicio, es necesario considerar la oportunidad y continuidad con que se presta la atención, siendo importante la relación interpersonal con el paciente, las características del lugar en que se preste el servicio y la facilidad de acceso que se tenga para la prestación de éste.

Hacer calidad es un imperativo ético de la vida.  El reto para los profesionales de la salud es mantener una alta calidad en su desempeño, y el vehículo para ello es el establecimiento de procesos de control total de calidad como medida para evaluar y probar que se está entregando un cuidado óptimo, eficaz, efectivo, con la satisfacción absoluta del paciente Otra  razón a tener en cuenta es el mandato legal. Las Leyes son la expresión normativa de lo que una sociedad es; por lo tanto, son el punto final y no el comienzo de los desarrollos históricos. Hay que tenerlo en cuenta porque al desarrollar programas de calidad en cumplimiento de normatividad no se debe perder de vista la racionalidad económica: “hacer calidad es un imperativo ético de la vida profesional sin lugar a dudas, en este sentido significa retomar el ideal del ser profesional para desarrollar esfuerzos en un proceso de alcanzarlo en la práctica profesional de la vida cotidiana; sin embargo, y a pesar de la altruista que esto pueda parecer, no es la única, tal vez ni siquiera la principal explicación de porqué están   tan “a la moda” actual los programas de calidad, hay otra razón, que aunque no tan altruista, quizá tiene mayor peso práctico, sin que en ningún momento digamos que menos importancia que la anterior: hay una razón de necesidad económica: lo que la evolución de la humanidad de las últimas décadas ha evidenciado hasta la saciedad es que los diferentes métodos para el control de la calidad se han mostrado altamente ineficientes en el propósito de establecer barreras externas al prestador del servicio: hemos descubierto que finalmente es más rentable convencer al proveedor del servicio de que hay que hacerlo bien, y darle los medios y las técnicas para ello, que montarle 1000 inspectores policíacos a su alrededor;   finalmente, y como consecuencia de lo anterior hay una tercera razón: el mandato legal para que se hagan esfuerzos en la mejora de la calidad de los servicios de salud; es importante tener en cuenta esto, puesto que las Leyes como tal simplemente son la expresión normativa de lo que una sociedad es, por lo tanto, son el punto final y no el comienzo de los desarrollos históricos, hay que tenerlo en cuenta, porque al desarrollar programas de calidad en cumplimiento de la normatividad, nunca debemos perder de vista la racionalidad económica y de otro tipo que les ha dado origen.  (Restrepo, F. R. Video “La Ruta de la Calidad”)

A partir de esta conceptualización, un experto norteamericano, W. Edwards Deming (1992), describe la calidad como “un grado predecible de uniformidad y confiabilidad de un producto a bajo costo y acorde con el mercado.” Esto solo será posible si se establece un control estadístico de la calidad,  si se logra el cambio en la cultura organizacional y se compromete a los trabajadores en los procesos de producción de la empresa. Una observación que acompaña esta definición establece que al determinar si un producto o servicio satisface su aplicación debe considerarse el efecto de tal producto o servicio a la sociedad.

De acuerdo con Rafael Ignacio Pérez Uribe (1992), la calidad es la satisfacción de las necesidades a diferentes niveles a partir de la producción de un bien o servicio para y por el hombre. (Pérez, R.. 1992)

Para Gómez (1991) por ejemplo, la calidad puede definirse como “la satisfacción de un consumidor utilizando para ello adecuadamente los factores humanos, económicos, administrativos y técnicos de tal forma que se logre un desarrollo integral y armónico del hombre de la empresa y de la comunidad” (Gómez, E. 1991). Esto significa que la calidad no esta circunscrita exclusivamente al producto sino que se puede ampliar a aspectos tan variados como la calidad de vida, la calidad humana, calidad de la administración, calidad del sistema de la comercialización, calidad del servicio y calidad del cliente.

En términos generales, la calidad puede definirse como el conjunto de características de un bien o servicio que logra satisfacer las necesidades y expectativas del cliente. (OPS. Programa de garantía y mejoramiento de la calidad en los servicios de salud  en América Latina).

Finalmente, la Ley 100 de 1993 estableció la Calidad como uno de los fundamentos del Sistema General de Seguridad Social en Salud, con el objeto de garantizar a los usuarios una Calidad de la atención en salud oportuna, integral, continua y humanizada.

1.2 Calidad de la atención en salud. Teniendo en cuenta los anteriores puntos de vista, muchos expertos se han esforzado en establecer de manera clara y precisa la definición de la calidad en salud; sin embargo, quien más ha trabajado este concepto es el Dr. Avedis Donabedian, quien desde finales de los años 60´s y hasta la fecha se ha convertido en la máxima autoridad mundial sobre la calidad de la atención médica. Él define la calidad en salud así: “la calidad en salud es una propiedad de la atención médica que puede ser obtenida en diversos grados. Es la obtención de los mayores beneficios con menores riesgos para el paciente en función de los recursos disponibles y de los valores sociales imperantes” (Donabedian). A. 1980)

Para una conceptualización más completa de calidad en salud se necesita considerar la relación entre el valor de la mejoría del estado de salud y los recursos necesarios para producir dicha mejoría. Donabedian al respecto especifica que “la atención médica se da como el tratamiento que proporciona  un profesional de la salud a un episodio de enfermedad claramente establecido, en un paciente dado, del cual se originan dos aspectos, el primero, como la atención técnica que es la aplicación de la ciencia y tecnología para la resolución de un problema de salud y el segundo como la relación interpersonal, que es la interacción social y económica entre el profesional de la salud y el paciente” (Donabedian, A. 1990)

En las definiciones anteriores se deduce que la calidad implica varias dimensiones, las cuales son la dimensión técnica, la seguridad, el servicio y el costo racional, donde la dimensión técnica es la más importante, ya que consiste en la mejor aplicación del conocimiento a nivel de la idoneidad profesional y la tecnología a nivel de los procedimientos y equipos disponibles en favor del paciente. Refiriéndose a la calidad técnica, Avedis Donabedian reitera que consiste en la aplicación de la ciencia y la tecnología médica de un modo que rinda los máximos beneficios para la salud sin aumentar de forma proporcional los riesgos. (Public Health Policy. 1998)

La calidad es, por consiguiente, la medida en que se espera que la atención suministrada logre el equilibrio más favorable entre los riesgos y beneficios. El modelo entonces propuesto por Avedis Donabedian abarca tres aspectos de control de la calidad: estructura, proceso y resultados. (Donabedian, A. 1985)

Otra de las dimensiones que se toman en cuenta para evaluar la calidad es la dimensión de la seguridad: se busca que al tratar un paciente se consiga mayor beneficio que riesgo para él mismo; por tanto, en las medidas de calidad respectivas se debe ponderar en que grado se logró el equilibrio más favorable entre ellos y se enfatiza que no deben lograrse beneficios para un paciente a costa de aumentar los riesgos a él o a terceros. En la tercera dimensión de la calidad, a nivel del servicio, se considera importante  la oportunidad y continuidad con que se presta la atención, siendo muy importante la relación interpersonal con el paciente, las características del lugar en que se preste el servicio y la facilidad de acceso que se tenga para la prestación del servicio.  La cuarta dimensión es el costo racional de la atención, entendiendo su relación con los beneficios y riesgos que se derivan de ello, ya que al mejorar la calidad puede implicar incrementar los costos, pero también, el hacer uso innecesario o inadecuado de servicios se generan aumentos que no aumentan la calidad. (SDS, Guía. 2000)

Por su parte Lee R. J., en forma de “ocho artículos de fe”, enuncia como atributos que serán bases científicas para la practica médica la prevención, la colaboración de los consumidores, de proveedores, el tratamiento del individuo en su totalidad, la relación estrecha y continuidad entre paciente y médico y el acceso integral para toda la población como variables que influyen directamente en la calidad de la salud. (Ardón, N. y Jara, M.I. 1998)

En este sentido, entonces, la calidad en salud  puede ser casi cualquier cosa que se quiera que sea, si bien por lo común es un reflejo de los valores y metas vigentes en el sistema de atención médica y en la sociedad.  Sin embargo, es importante que la calidad de la atención que se brinda en salud sea regulada y evaluada constantemente bajo criterios estandarizados, para así garantizar un servicio sanitario óptimo. 

1.3 Evaluación de la calidad en salud. En las instituciones que prestan servicios de salud se debe propender por que las acciones y programas de garantía de calidad se desarrollen en varios ámbitos del sistema de salud, desde el servicio clínico individual hasta la red nacional de establecimientos y servicios. Se hace entonces indispensable desarrollar mecanismos permanentes para medir y evaluar tanto cuantitativa como cualitativamente y desde el punto de vista de los financiadores, observadores, prestadores y usuarios del sistema. Para esto se deben establecer estándares que permitan comparar permanentemente el sistema y la percepción que de él tienen los usuarios, todo esto con el fin de establecer procesos de mejoramiento continuo que eleven la calidad dentro del sistema y hacia los usuarios del mismo.

Para poder evaluar la calidad de la atención se deben definir los criterios, indicadores y estándares, ya que estos deben adaptarse y formularse de acuerdo a la situación particular que se va a evaluar y los objetivos que se persiguen, porque el gran reto de los sistemas de salud para establecer una metodología de evaluación apropiada y adaptada a las necesidades y oportunidades de diversas áreas radica en establecer criterios unificados acerca de lo que consiste la atención en salud. (Ardón, N. y Jara, M.I. 1998)

Las metodologías documentadas en gran parte dirigen su enfoque ante todo al conocimiento de los aspectos que determinan la evaluación de la calidad y toman en cuenta tres elementos de aproximación fundamentales: la estructura (atributos de los sitios en que se presta la atención), el proceso (incluye a todos los proveedores de la atención y sus habilidades para brindarla) y los resultados (los beneficios que obtiene el paciente). El método clínico, la revisión por pares y la auditoria médica (fundamentada en la revisión de la historia clínica) siguen siendo utilizados por algunos autores, a pesar de que reconocen que los registros médicos por sí solos no sirven de base para establecer criterios de evaluación de la atención que se brinde al paciente. (Ardón, N. y Jara, M. 1998)

Al realizar la evaluación de la calidad a nivel de la estructura se tiene como objeto el análisis sobre las características de las instalaciones, equipos, tecnología, recurso humano técnico y auxiliar, recursos financieros y sistema de información interna y externa. Las ventajas de esta evaluación residen en la posibilidad de alcanzar información objetiva, de gran validez y confiabilidad. Su mayor desventaja está en que no se puede deducir de la calidad de la estructura, la buena calidad de la atención. Al realizar la evaluación de la calidad a nivel del Proceso se reúne información sobre la calidad de los servicios ofrecidos por los profesionales de la institución, y sobre el grado de coordinación e integración entre las distintas dependencias encargadas del diagnóstico, tratamiento y rehabilitación, y del soporte administrativo financiero, donde cobra gran importancia la existencia y aplicación de las guías o protocolos de manejo diagnosticó y terapéutico. Por tanto, para realizar una buena evaluación de procesos se debe tener mecanismos de seguimiento de la atención, tendientes a garantizar la calidad del servicio. Y por último, al  realizar la evaluación de la calidad en los Resultados, se relaciona con la preocupación de si la prestación del servicio ha reportado beneficios para el usuario. El resultado se evalúa mediante indicadores  que miden la conservación o mejoría en el estado de salud del paciente, la presencia o ausencia de complicaciones, la muerte o invalidez  en distinto grado. Se evalúa igualmente la satisfacción obtenida por el proveedor y el usuario de los servicios. Las ventajas de esta evaluación son la efectividad del cuidado en salud, que los resultados en términos generales son más concretos y la cuantificación mas exacta, y los estudios pueden ser mas universales y  comparables en razón de la validez y confiabilidad de sus resultados. Sin embargo, como desventajas se tiene que los resultados dependen mas de la capacidad técnico-científica del personal de salud que de la calidad integral de la atención;  además, los resultados pueden ser no muy significantes en la valoración del proceso integral de la atención y finalmente los resultados de la satisfacción de usuarios y proveedores tienen un alto grado de subjetividad, resultando difícil su cuantificación. (Malagón, G. y otros. 1998)

En el ámbito internacional se observa un interés por evaluar el desempeño de los profesionales de la salud, especialmente los autores mexicanos que han sido los más preocupados no sólo por establecer y documentar por escrito metodologías con enfoques y elementos mejor definidos, sino también por establecer mecanismos y estrategias que consoliden el Sistema Nacional de Salud de su país y mejoren la calidad de la prestación de sus servicios. Pero Avedis Donabedian es el más descriptivo en su  metodología, especialmente en lo referente a los criterios que deben tomarse en cuenta para la evaluación de la calidad. Los criterios enfocados hacia la estructura involucran los recursos con que cuentan los proveedores de la salud; los criterios del proceso incluyen el objeto primario de evaluación, ya que comprende las actividades que se llevarán a cabo por y entre profesionales y pacientes, y entre los criterios de resultado se incorpora el cambio del estado actual y futuro de la salud del paciente. (Ardón, N. y Jara, M.I. 1998)

La evaluación de la calidad y su implementación ha tenido una evolución en el tiempo.   Inicialmente las actividades relacionadas con la Calidad de los servicios sanitarios se centraron, (década de los años 60´s), en la evaluación de los servicios sanitarios.  Las primeras experiencias consistieron en la acreditación de los centros sanitarios e instituciones docentes, evaluando los aspectos estructurales en los que se desarrollaban estas actividades.  En un momento posterior y en forma paralela al crecimiento del sistema de acreditación de centros sanitarios,  se desarrolló la metodología necesaria para evaluar la práctica clínica, observando directamente el proceso mediante el empleo de criterios implícitos o bien aplicando métodos estructurados como el audit. Médico, en el que se utilizaron criterios explícitos que permitían, además de establecer estándares asistenciales, comparar la Calidad entre diversos centros.  La evaluación del proceso asistencial cobró un fuerte impulso como consecuencia de que la acreditación, además del prestigio que suponía, fue una vía importante para acceder a fuentes de financiación pública que establecía, entre sus requisitos, la realización de auditorias médicas.

A partir de la década de los 70´s la evaluación de la Calidad se complementa, haciendo un énfasis especial, con su mejora explícita.  Comienza lo que se puede denominar “la etapa de la garantía o mejora de la Calidad”.  Durante esta fase, el incremento de los costes asistenciales justificó la implementación de programas externos en los que se evaluaba la adecuación de los ingresos y las estancias hospitalarias, así como la utilización de los recursos asistenciales.  La necesidad de evaluar la eficiencia de la atención facilitó el desarrollo de métodos basados en la evaluación de los resultados de la asistencia.   Dentro de estos resultados se incluyó, además de las modificaciones en el estado de salud, la satisfacción de los pacientes atendidos.  Además, el interés por la contención de costos favoreció también las evaluaciones de tipo concurrente, ya que para que las actividades de mejora de la Calidad tuvieran impacto sobre los costos, éstas debían realizarse antes de que se concluyera el proceso asistencial.

A partir de la década de los 80´s, se van incorporando y adaptando los conceptos y métodos de la Gestión de Calidad de la industria.  Las principales aportaciones han sido la estructuración de los programas de mejora de la Calidad en un ciclo secuencial con tres actividades definidas:  planificación, ejecución de la tarea y comprobación; la metodología del control estadístico de proceso y la incorporación de una cultura de la Calidad en la que tienen una gran relevancia el liderazgo de los gestores, la participación de los profesionales y las necesidades del usuario.

En el país, tras la implementación del SGSSS, se han creado expectativas en torno al cambio real que éste involucra especialmente en materia de la calidad de la prestación de los servicios de salud por parte de las Instituciones Prestadoras de Servicios (IPS), más aún luego del decreto 2174 de 1996 con el cual se organizó el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad, se establece que cada IPS debe incorporar dentro de sus actividades diarias la cultura de la Calidad y el desarrollo del sistema a partir de la creación interna de un subsistema de información soportado con el consolidado de la información estadística de la Institución, para poder evaluar no sólo el desempeño del servicio sino también la calidad con la que se presta.

Por ello, se está promoviendo a nivel gubernamental que las instituciones prestadoras de servicios realicen el montaje de sus sistemas de garantía de calidad, para que puedan someterse a evaluaciones externas, como es la de los requisitos esenciales y la de acreditación. Con los requisitos esenciales se pretende que al ser éstos estándares básicos para la prestación de los servicios de salud, se constituyan el primer escalón de calidad y por tanto la primera evaluación de calidad a la que debe estar sometida una IPS. Con la acreditación se pretende que mediante una institución no gubernamental se acredite que una Institución Prestadora de Servicios cumple con estándares elevados de calidad.(SDS, Guía. 2000)

1.4 Marco legal para el sistema de monitoreo de la calidad por indicadores en IPS del I, II y III nivel de atención. Si bien es cierto que al revisar la normatividad Colombiana en materia de salud, se puede observar que ésta es bastante extensa y ha contemplado múltiples aspectos, el tema de la calidad de los servicios de salud no ha sido tratado de manera específica y directa sino hasta hace aproximadamente una década.   Al  referirnos a la Ley 9 de enero 24 de 1979 podemos mencionar que ésta dispuso la utilización de la información epidemiológica, dentro del proceso de vigilancia y control (capítulo 2, titulo VII, art. 488), con el objeto de informar sobre el estado de salud de la comunidad, prevenir y reducir el daño en la salud. Desde este momento la expresó su voluntad de reglamentar un sistema de “Auditoria para las profesiones médicas y paramédicas, con base en el seguimiento de eventos infecciosos, para prevenirlos y controlarlos.

Once años después, la Ley 10 del 10 de enero de 1990, mediante la cual se reorganizó el Sistema Nacional de Salud reafirma la necesidad de contar con normas de calidad de los servicios de salud que deban ser objeto de seguimiento por la Superintendencia Nacional de Salud y  las entidades de  seguridad y previsión social (art. 1), incluyendo dentro de esta normatividad el régimen de referencia y contrarreferencia de pacientes, según los niveles de atención.

El régimen de referencia  y contrarreferencia se reglamenta con el Decreto 2759 del 11 diciembre de 1.991 y se define como el conjunto de normas técnicas y administrativas que permiten prestar adecuadamente al usuario el servicio de salud, según el nivel de atención y grado de complejidad de los organismos de salud con la debida oportunidad y eficacia, para facilitar  acceso universal de la población al nivel de tecnología que se requiera, propender por una racional utilización de los recursos institucionales y la prestación oportuna y eficaz de los servicios de salud  (artículo 2).

Es de resaltar que la Ley 10 de 1.990 establece como requisito especial para el reconocimiento de personería jurídica de las instituciones o fundaciones de utilidad común y para las corporaciones o asociaciones sin ánimo de lucro, cuyo objeto sea la prestación de servicios de salud, que cumplan con las “condiciones de calidad tecnológica y científica para la atención médica, de suficiencia patrimonial y de capacidad técnico-administrativa, que previamente determine el Gobierno Nacional.“. Este concepto es retomado posteriormente por la Ley 715 del 2001, (once años después), con el Sistema Único de Habilitación y reglamentado mediante el Decreto 2309 del 2002 y la Resolución 1439 del 2002, actualmente vigentes. Adicionalmente, esta normatividad dispone la obligatoriedad de evaluar la Calidad de la Atención, mediante la identificación de procesos críticos y el diseño de indicadores y estándares que permitan evaluar estos procesos críticos.

El Sistema General de Seguridad Social en Salud en Colombia establecido mediante la Ley 100 de 1.993 dispone que uno de los fundamentos del servicio público de salud sea la calidad (art. 153, N.  9 Ley 100 de 1.993) y la relaciona con mecanismos de evaluación y control de los servicios de salud que garanticen unas condiciones de calidad, en términos de atención oportuna, personalizada, humanizada, integral y continua, según los estándares nacionales y los procedimientos en la práctica profesional.

Además de establecer la Calidad como un fundamento del S.G.S.S.S., la Ley 100 de 1.993  en sus artículos 186, 199, 227 y 232 dispone que reglamentará el Sistema de Acreditación para brindar información a los usuarios sobre la calidad de la prestación de servicios de salud y promover su mejoramiento, como también que definirá normas para medir la satisfacción de los usuarios, los tiempos máximos de espera por servicios, según patologías y necesidades del paciente. Así mismo, los artículos 227 y 232 disponen la obligatoriedad de los Sistemas de Garantía de Calidad y auditoria por parte de las IPS y EPS, con el objeto de garantizar la adecuada calidad en la prestación de los servicios.

Con base en esta legislación el Ministerio de Salud reglamentó el Sistema de Garantía de Calidad  en los Prestadores de Servicios de Salud, en el cual se estableció como de uno de los objetivos generales, la necesidad de estimular el desarrollo de un Sistema de Información sobre la Calidad para facilitar labor de auditoria, de vigilancia y control, como también para informar a los usuarios. (Artículo  5, N. 4, Decreto 2174 de 1.996)  

Paralelamente, y con el objeto de instruir a sus vigilados sobre la aplicación de la normatividad en materia de Calidad, la Superintendencia Nacional de Salud expidió varias circulares, como son: la Circular Externa No. 014 del 28 de diciembre de 1995, sobre la Atención de Urgencias; la Circular Externa 022 del 13 de noviembre de 1.996, sobre las competencias del Nivel Departamental sobre Inspección, Vigilancia y Control (IVC) del SGSSS que dispone que las actividades de inspección, control y vigilancia de la calidad en la prestación de los servicios de salud  buscan verificar que los prestadores del Servicio Público de Salud realicen sus actividades de acuerdo con el  marco jurídico que los regula, en especial frente al cumplimiento de los principios rectores del Sistema General de Seguridad Social en Salud, contenidos en la Ley 100 de 1993, dentro de los que está el de Calidad.

Con la expedición de la Ley 715 del 21 del 2001 se reafirma el mandato de la Ley 100 de 1.993 y se dispone el ajuste del Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad, así como la reglamentación de los Sistemas de Habilitación y de Acreditación de EPS y EPS (Capítulo I. Artículo 42.10 y 42.15).

Es así que después de casi nueve años y por segunda vez, se expide la actual reglamentación en materia de Garantía de Calidad, basada en un amplio estudio contratado por el Ministerio de Salud, la cual contó con una discusión de casi dos años y la participación de los integrantes del S.G.S.S.S. en Colombia, así como  de dos organismos extranjeros (QUALIMED de México y CONSEJO CANADIENSE DE ACREDITACIÓN).

Mediante el Decreto  2309  del 15 de Octubre del 2002  se dispone su aplicación en los Prestadores de Servicios de Salud, las Entidades Promotoras de Salud, las Administradoras del Régimen Subsidiado, las Entidades Adaptadas, las Empresas de Medicina Prepagada y a las Entidades Departamentales, Distritales y Municipales de Salud. En su artículo 6, del decreto en mención define las características del S.O.G.C. del S.G.S.S.S., con el objeto de evaluar y mejorar la Calidad de la Atención de Salud,  así:

 1. Accesibilidad. Es la posibilidad que tiene el usuario de utilizar los servicios de salud que le garantiza el Sistema General de Seguridad Social en Salud.

2. Oportunidad. Es la posibilidad que tiene el usuario de obtener los servicios que requiere, sin que se presenten retrasos que pongan en riesgo su vida o su salud. Esta característica se relaciona con la organización de la oferta de servicios en relación con la demanda, y con el nivel de coordinación institucional para gestionar el acceso a los servicios.

3. Seguridad. Es el conjunto de elementos estructurales, procesos, instrumentos y metodologías, basadas en evidencia científicamente probada, que propenden minimizar el riesgo de sufrir un evento adverso en el proceso de atención de salud o de mitigar sus consecuencias.

4. Pertinencia. Es el grado en el cual los usuarios obtienen los servicios que requieren, de acuerdo con la   

evidencia científica, y sus efectos secundarios son menores que los beneficios potenciales.

5. Continuidad. Es el grado en el cual los usuarios reciben las intervenciones requeridas, mediante una secuencia lógica y racional de actividades, basada en el conocimiento científico.”

En esta reglamentación se enfatiza la necesidad que las organizaciones de salud cuenten con mecanismos de auditoria, define su operación y funcionamiento en cada una de ellas (Art. 39, EPS, IPS, Ministerio Público (MP) y Direcciones Territoriales de Salud (DTS)), como también  establece la necesidad de adoptar indicadores y estándares que les permitan precisar los parámetros de calidad esperada en sus procesos de atención. Con base en esta información, estas Entidades deben implementar acciones preventivas, de seguimiento y coyunturales, en las que evalúen de manera continua y sistemática, la concordancia entre los  parámetros establecidos y los resultados obtenidos, para el cumplimiento de sus funciones de garantizar el acceso, la seguridad, la oportunidad, la pertinencia y la continuidad de la atención y la satisfacción de los usuarios.

En el artículo 40 del mismo decreto se definen los procesos de carácter prioritario que deben se objeto de evaluación para cada una de ellas. En el caso de las EPS, ARS y MP, éstas deben realizar procesos de autoevaluación sistemática de la suficiencia de su red de servicios de salud; del desempeño del sistema de referencia y contrarreferencia, como también deberán verificar que todos los prestadores de su red de servicios estén habilitados. Adicionalmente las EPS deberán evaluar sistemáticamente la satisfacción de los usuarios con respecto al ejercicio de sus derechos, y al acceso y oportunidad de los servicios.

En las IPS las Auditorias de Calidad deben enfocarse como  mínimo en procesos de Auto-evaluación de eventos identificados como prioritarios, con base en el cumplimiento de las características de calidad establecidas en el Artículo 6 del Decreto 2309/02, como también de  la satisfacción de los usuarios, con relación a los servicios ofrecidos. (artículo 42)

La operación del Sistema de Habilitación de IPS fue reglamentada mediante la Resolución 001439 del 1 de Noviembre del 2002, con la cual se adoptan los formularios de inscripción y novedades para el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud, se establecen los Manuales de Estándares y de Procedimientos, las Condiciones de Suficiencia Patrimonial y Financiera del Sistema Único de Habilitación de Prestadores de Servicios de Salud.

El Manual de Estándares de las Condiciones Tecnológicas y Científicas del Sistema Único de Habilitación de los Prestadores de Servicios de Salud define los procesos prioritarios que deben ser objeto de evaluación y seguimiento por parte las IPS, como también se incluyen los criterios de evaluación.

En relación con estos procesos, se estableció: “Procesos prioritarios asistenciales. Estándar: Están documentados los principales procesos asistenciales, guías clínicas internas o definidas por normas legales. La documentación incluye acciones para divulgar su contenido entre los responsables de su ejecución y para controlar su cumplimiento.

Criterios:

Se tienen definidos y documentados los procedimientos o guías clínicas de atención y los protocolos de enfermería,  de acuerdo con los procedimientos más frecuentes en el servicio, e incluyen actividades dirigidas a verificar su cumplimento. 

Los procedimientos, procesos, guías y protocolos son conocidos por el personal encargado y responsable de su aplicación, incluyendo el personal en entrenamiento.

La institución cuenta con guías clínicas de atención para las patologías que constituyen las primeras 10 causas de consulta o egreso, oficialmente reportadas en cada uno de los servicios de hospitalización, unidades de cuidado intermedio e intensivo, unidad de quemados, obstetricia, cirugía, consulta externa y urgencias.

Si la institución ofrece actividades de promoción y prevención, ha implantado las Normas Técnicas de protección específica y detección temprana definidas por las autoridades en salud del nivel nacional

La institución cuenta con procedimientos documentados para el manejo de los residuos hospitalarios infecciosos o de riesgo biológico.

Si la institución ofrece servicios de urgencias, cuidado intensivo e intermedio tiene establecido un procedimiento para la revisión en cada turno del equipo de reanimación; la solicitud de interconsultas y un sistema organizado de alerta.

La institución cuenta con procedimientos de coordinación permanente entre el comité de infecciones y el servicio de esterilización, limpieza y aseo y mantenimiento hospitalario.

La institución cuenta con guías sobre el manejo de gases medicinales, cambio de tanques de agua y sistemas de alarma.

Si la institución presta servicios de hospitalarios, y en especial unidad de cuidado intermedio e intensivo, unidad de quemados, obstetricia, cirugía o urgencias, cuenta con: Procedimientos para la entrega de turno por parte de enfermería y de medicina, y normas sobre la ronda médica diaria de evolución a los pacientes, Guías o manuales de los siguientes procedimientos: Atención en Reanimación Cardio-Cerebro-Pulmonar, control de líquidos, plan de cuidados de enfermería,  administración de medicamentos, inmovilización de pacientes, venopunción, toma de muestras de laboratorio, cateterismo vesical y preparación para la toma de imágenes diagnósticas.

Si la institución presta servicios de unidad de cuidado intermedio e intensivo, además de lo anterior cuenta con: Guías para: sondas de alimentación, declaración de muerte cerebral, colocación de catéter de presión intracraneana, inserción de catéteres centrales, inserción de marcapaso interno transitorio, traqueostomía, broncoscopia, toracentesis, cambio de líneas  IV (centrales y periféricas), control de nutrición parenteral, anticoagulación profiláctica.”

1.5 Estado del arte. Al estudiar la evolución de la Calidad en Salud en el mundo encontramos que ésta se inició desde hace aproximadamente un siglo con las evaluaciones del Colegio Americano de Cirujanos en 1.912 a los hospitales en Norteamérica, a partir de las cuales se definieron los primeros estándares mínimos que cumplirían voluntariamente las instituciones de salud. Estos estándares se centraron en la composición y calificación del personal médico, en la necesidad de contar con una Historia Clínica por paciente y en la revisión y análisis periódico de la práctica clínica. Con estas evaluaciones se dio origen al proceso de Acreditación Hospitalaria en Norteamérica, desarrollada por la Comisión Conjunta Norteamericana para Acreditación de Hospitales (JCAHO), establecida formalmente desde los años 50. En Canadá se inició igualmente el proceso de Acreditación con el Consejo Canadiense de Acreditación Hospitalaria (CCA). (Affelt, J.E. Shanahan, F. 1987)

De otra parte y casi medio siglo antes, hacia 1.854, la enfermera Florence Nightingale había demostrado con sus cuidados de desinfección que podía reducir la mortalidad de los pacientes hospitalizados de un 32 % al 2%, en un período de 6 meses.

Con estos ejemplos es posible afirmar que las primeras evaluaciones de calidad de los servicios de salud se centraron, en una primera etapa, en la evaluación de los aspectos estructurales en los que se desarrollaban estas actividades. Posteriormente, con el crecimiento del Sistema de Acreditación en las instituciones de salud, se desarrolló la metodología para evaluar la práctica clínica, observando directamente el proceso de atención me­diante el empleo de criterios implícitos o la aplicación de métodos estructurados como el “audit médico” en el que se utilizaron por primera vez criterios explícitos que permitían, además de establecer estándares asistenciales, comparar la Calidad entre las diferentes instituciones.

La evaluación del proceso asistencial  al interior de los proveedores (evaluación interna) cobró importancia co­mo consecuencia de que la acreditación era una vía para acceder a fuentes de financiación pública, la cual estable­cía entre sus requisitos, la realización de auditorias médicas, además del prestigio que representaba.

Hacia los años setenta, la evaluación de la Calidad enfatizó la mejora explícita de los servicios de salud y se inició "la etapa de la Garantía o Mejora de la Calidad". En esta etapa se implementaron programas de evaluación externa de los ingresos, las es­tancias hospitalarias y la utilización de los recursos asistenciales; debido principalmente al incremento de los costos de la asistencia. La necesi­dad de valorar la eficiencia de la atención facilitó el desarrollo de métodos basados en la evaluación de los resultados de la asistencia. Dentro de estos resulta­dos se incluyó, además de las modificaciones en el estado de salud, la satisfacción de los pacientes atendidos. El interés por la contención de costos favo­reció las evaluaciones de tipo concurrente, de manera que  las activida­des de mejora de la Calidad tuvieran impacto sobre los costos. A pesar de la aplicación de procedimientos de auditoria y de contención de costos, no se pudo probar la relación entre la reducción de los costos y el mejoramiento de la calidad de los servicios de salud.

Por el contrario, y desde el sector industrial, los americanos Deming y Juran demostraron que la disminución del costo no se traducía necesariamente en mejoría de la calidad. Sus conceptos sobre el enfoque estadístico de la calidad, los procesos y la responsabilidad final  de la calidad y la denominada “trilogía de la calidad: planificación, control y mejora”, sentaron las bases de los procesos de mejora continua de la calidad. (Suñol, R. Bañeres, J. 1998)

En la década de los ochenta se incorporan y adaptan de manera paulatina los conceptos y métodos de la Gestión de la Calidad de la industria en Norteamérica, ya aplicados en Japón. Entre los principales aportes de este concepto tenemos la estructuración de los Programas de Mejora de la Calidad en un ciclo con tres actividades definidas: planificación, ejecución de la tarea y comprobación; la Metodología del Control Estadístico de Procesos y la incorporación de una Cultura de la Calidad en la que tienen una gran relevancia el liderazgo de los gestores, la participa­ción de los profesionales y las necesidades del usuario.

El desarrollo de los programas de calidad de los ochenta en los hospitales se ocupó de proyectos de mejora de la utilización de recursos, la disminución de la estancia media y el uso de pruebas diagnósticas. El staff médico tenía su propio programa de garantía de Calidad basado habitualmente en la revisión de casos; las áreas de enfermería evaluaban de forma periódica su trabajo y jugaba un papel específico en los estudios de utilización de recursos. Los centros de salud desarrollaron sistemas de prevención de riesgo (risk management) encaminados en principio a evitar las demandas judicia­les aunque progresivamente se enfocaron hacia temas de prevención (abordando problemas de prevención de caídas, lesiones por pre­sión, etc.).A partir de los departamentos de relaciones públicas surgieron los es­tudios de la opinión del paciente donde se recogían sugerencias, re­clamaciones, encuestas etc.

Durante esta década la JCAHO (Comisión Conjunta de Acreditación Hospitalaria) requirió de planes de calidad en todos los centros. En 1986 propone la “agenda para el cambio” que incluye el estándar que implementaba los sistemas de monitorización y su desarrollo metodológico. Los sistemas de monitorización concebidos como una valoración global de todo un servicio y no sólo de las áreas problemáticas que pudieran detectarse. Para llevarlos a cabo era necesario definir el tipo de atención que se realizaba en un determinado servicio o cen­tro mediante un proceso "dimensionado", estableciendo las principales áreas de trabajo y creando los indicadores que permitían medirlo. Estos indicadores se evaluaban de forma periódica, permitiendo tener una visión del conjunto de la cali­dad del servicio, para actuar en los casos en que se presentaran desviaciones. Se aplicaron básicamente a la evaluación de diferentes especialidades y con menos intensidad a nivel global de los centros. Además, a finales de los 80 la JCAHO  propuso la instauración de indicadores de resultados que permitieran la comparación de los diferentes proveedores de servicios. Con esta finalidad se inicia un ambicioso proyecto de desarrollo de indicadores que se prolongó hasta mediados de los 90. (Restrepo, F. R. 1.998)

Al estudiar el papel de la Garantía de Calidad,  a finales de 1990 Donabedian, analiza la importancia del Monitoreo de la Evaluación del Desempeño  Clínico como una forma de mejorar y mantener la Calidad. (Donabedian, A. 1990) 

En Colombia las primeras evaluaciones de calidad de los servicios de salud se iniciaron a finales de los años 70, por parte del ISS, en las cuales se estudiaba la calidad de las historias clínicas, la implementación de los comités de calidad, en especial el Comité  Ad-hoc  como herramienta de auditoría y la revisión de la cama hospitalaria. En 1983, se inician las evaluaciones sistemáticas y se publica “Garantía de Calidad de los Servicios de Salud” primer documento formal y estructurado sobre los procesos de calidad en el país.

A partir de la Ley 100 de 1.993 se introduce el concepto del Control de la Calidad, relacionado con características como la oportunidad, continuidad, suficiencia, integralidad y humanización. A partir de un mandato legal se establece la necesidad de desarrollar Sistemas de Garantía de Calidad y Auditoría en las organizaciones de salud del S.G.S.S.S., cuyos componentes se establecen por primera vez en el Decreto 2174 de 1.996: los Requisitos Esenciales, componente básico de carácter estructural, la Auditoría Médica, el Sistema de Información, los Planes de Mejoramiento de Calidad, la Acreditación y la Evaluación de Tecnología de Biomédica. De estos componentes sólo se desarrolla ampliamente el de los requisitos mínimos, pero su orientación no es clara  y es sobredimensionado.

Después de cuatro años de su emisión y con base en la problemática encontrada para la implementación del sistema, el anterior Ministerio de Salud realiza el primer estudio que identifica la problemática y desarrolla los ajustes que requiere el S.O.G.C., el cual concluye dos años mas tarde, con la emisión del Decreto 2309 del 2002 que define y organiza el S.O.G.C., la Resolución 1439 del 2002, mediante la cual define el Sistema de Habilitación y la Resolución 1474 del 2002, mediante la cual se define el Sistema de Acreditación de IPS y EPS.

Con estos ajustes, Colombia define que el Sistema de Garantía de Calidad en Salud involucra a todas las organizaciones de salud, independiente de su papel de asesor,  de vigilancia y control, de prestador y administrador; para que desarrollen procedimientos como la Autoevaluación, las Auditorias Internas y Externas, con la utilización de metodologías de monitorización de procesos, en primera instancia “críticos”, que incluyan el desarrollo de indicadores para los procesos de interés prioritario, como son todos aquellos relacionados con los principales riesgos para los usuarios. Estas mediciones o procedimientos de control de calidad deben realizarse por pares (“peer review”) y frente a estándares predeterminados, de manera que permitan determinar el grado de cumplimiento de la calidad  observada frente a la calidad deseada.

Durante la última década ha habido marcado interés por el desarrollo de medidas de resultado y de proceso de la Atención en Salud.

Al revisar las investigaciones que se han realizado sobre el tema, se encuentra que se han realizado para generar o analizar metodologías para la evaluación de la calidad, para desarrollar sistemas de indicadores, y algunos estudios sobre evaluaciones aisladas de la calidad vista desde la perspectiva de los usuarios: en 1995 Mario Díaz y otros autores, conceptualizaron la calidad de los servicios de salud y las metodologías para su medición; posteriormente, en 1996, Ruth Bello y otros autores analizaron críticamente las metodologías para evaluar la calidad de los servicios de salud frente a los requerimientos de información de los máximos organismos de control y las condiciones de información existentes en las Instituciones del S.G.S.S.S. Ellos establecieron que en Colombia no existe un marco de referencia debidamente reglamentado en cuanto a las metodologías para la evaluación de la calidad. Luego, Fabricio Guillén y otras autoras, en 1997, diseñaron un sistema de indicadores para el diseño y/o adaptación de una metodología que permita evaluar los cambios de la calidad en la prestación de los servicios en salud y lograron avances significativos en la generación de instrumentos de medición, como son los indicadores determinados y la importancia de la necesidad de la unificación de la información requerida por entes reguladores y la de las instituciones, ya que para ese momento no se había diseñado el sistema único de Información del Ministerio de Salud. En 1998, Cano, Giselle y otras analizaron los resultados de la encuesta de calidad de vida relacionados con la calidad en la prestación de servicios de salud, y concluyeron que en Colombia se han realizado esfuerzos al formular criterios para evaluar el proceso y los resultados de la atención médica, al estandarizar casos que impliquen calidad en sus resultados; sin embargo, en este estudio no se evidencia una evaluación de la calidad de prestación de Servicios de las Instituciones; en 1999  Daniel Heredia e Isaías Montilla, diseñan el sistema de indicadores básicos para la evaluación y seguimiento de la calidad del Sistema General de Seguridad Social en Salud a través del Sistema Integral de Información del Ministerio de Salud, en el cual generan 75 indicadores clasificados en los tres aspectos que involucran la calidad: Estructura, Proceso y Resultados, los cuales dependen totalmente del Sistema del Ministerio y arrojan información generalizada para el territorio Nacional.  Sin embargo, en éste estudio solamente se realiza el diseño de los indicadores, sin realizarse su aplicación para el monitoreo y evaluación de la calidad en las instituciones prestadoras de servicios.

La Dirección General para el Control del Sistema de Calidad de la Superintendencia Nacional de Salud  identificó la necesidad de disponer de un Sistema de Monitoreo de la Calidad en la Prestación de Servicios de Salud por Niveles de Atención que permitiera conocer la operatividad de algunos procesos institucionales relacionados con las características de Seguridad, Oportunidad y Racionalidad Técnico - Científica, para orientar sus acciones de Vigilancia y Control hacia los aspectos prioritarios que deben ser mejorados en las IPS, así como para promover el desarrollo de una cultura de la obtención, procesamiento, análisis y utilización de la información en la toma de decisiones, todo esto en aras de avanzar en el Mejoramiento de la Calidad de los Servicios de Salud en Colombia.

En este orden de ideas, la Dirección General para el Control del Sistema de Calidad, a partir del año 2.000  inició el diseño de un grupo de Indicadores para Monitorear la Calidad en las IPS del II y III nivel de atención. Después de analizar los diferentes temas manejados en la Dirección y de identificar algunos aspectos críticos para la Calidad, se conformó un grupo interinstitucional en el que participaron varias organizaciones del Sector Salud. Después de un año de trabajo de este grupo, se obtuvo un  conjunto de 13 indicadores, los cuales fueron aplicados en una prueba piloto a 33 hospitales de Bogotá, Cundinamarca y Boyacá.

De la prueba piloto se obtuvo alguna información sobre la organización, obtención, procesamiento y utilización de los datos, así como de los beneficios y dificultades enfrentadas por las instituciones participantes para la aplicación de los indicadores. Posteriormente se realizó una reunión de retroalimentación y se determinó la necesidad de ajustar las fichas técnicas, de elaborar un instructivo para la aplicación de los indicadores que incluyera un Glosario de Términos, de  disponer de una Base de Datos o aplicativo para la consolidación de la información y generación de reportes, como también para la obtención de recursos para continuar con la prueba piloto e iniciar procesos de discusión y capacitación de las instituciones participantes.

De acuerdo con lo dispuesto en la reunión en mención, se ajustaron las Fichas Técnicas de los Indicadores y se modificaron algunos de éstos, resultando dieciséis (16) en total. Después de una  interrupción coyuntural del proyecto, se realizó una reunión en la que se determinó la necesidad de iniciar una Segunda  Fase del proyecto, con la realización de otra prueba piloto, teniendo en cuenta que la anterior no continuó por dificultades de capacidad de resolución de la Dirección de Calidad. Así mismo, se manifestó la necesidad de contar con recursos asignados para el proyecto.

En este momento, la Dirección General para el Control del Sistema de Calidad dispone de dieciséis (16) Indicadores para Monitorear la Calidad en la Prestación de Servicios de Salud del II y III nivel de atención, los cuales deben ser utilizados en la próxima prueba piloto, en la que la información obtenida sea manejada y analizada con la utilización de una base de datos. Esta prueba piloto deberá permitir la identificación  de la estrategia a ser utilizada para ampliar el número de instituciones que se comprometerían a participar en el proyecto, dentro de un ambiente de análisis y discusión de los procesos de carácter administrativo y técnico - científico que deban ser ajustados para mejorar la Gestión de Calidad  de las instituciones involucradas, como también para la realización de actividades de capacitación y de asistencia técnica que  se generen de este proceso. En el caso de las instituciones de baja complejidad, I nivel de atención, no se dispone de indicadores, por lo que es necesario diseñarlos y aplicarlos en la prueba piloto.

De otra parte, el proyecto del Sistema de Garantía de la Calidad en Salud para Colombia, proyecto prioritario para el país y para el sector, fue ejecutado por el consorcio internacional conformado por la Asociación Centro de Gestión Hospitalaria, el Consejo Canadiense de Acreditación de Servicios de Salud y Qualimed, como resultado del concurso internacional de méritos 06 de 1999, llevado a cabo por el Ministerio de Salud con cofinanciación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 1999.

Este proyecto se inició en enero del año 2000 e incluyó la revisión y ajuste de los requisitos esenciales para la prestación de servicios de salud, como un instrumento de defensa del usuario; el desarrollo de un sistema de acreditación para que los prestadores de servicios, de manera voluntaria, puedan compararse contra estándares superiores de calidad con el fin de buscar su propio mejoramiento; el desarrollo de un sistema de acreditación similar para las EPS, ARS y ESS; el desarrollo de un sistema de información a los usuarios que a través de elementos de juicio de calidad les permita tomar decisiones sobre los prestadores y aseguradores; el diseño de un conjunto de incentivos para promover calidad en el país; y finalmente, apoyar la implementación y avance de los procesos de auditoria de servicios.

El proceso de acreditación de prestadores de servicios de salud y el de entidades promotoras y similares siguió un proceso similar que tuvo tres fases: diseño, desarrollo e implementación. Dentro de los productos obtenidos del componente de acreditación pueden mencionarse: la filosofía y lineamientos base para este proceso, el modelo de acreditación para el país y su estructura, los estándares de acreditación, el manual para los evaluadores y la guía preparación de las instituciones para la acreditación. (Ministerio de Salud, 2001)

La Secretaría Distrital de Salud desarrolló en 1999 el Proyecto Monitorización de Indicadores de Calidad para IPS del Distrito Capital, con el nombre “Desarrollo de Indicadores de Calidad para Instituciones de Salud” y presentado por el Centro de Gestión Hospitalaria, el cual vincula a seis (6) instituciones para aplicación de la prueba piloto. Dentro de la propuesta de indicadores se concentraron algunos trazadores como: salud materno infantil, infección respiratoria aguda y trauma craneoencefálico; adicionalmente, incluye 15 indicadores para las EPS - ARS y ESS.

En el año 2001 se realizó el primer consolidado de la monitorización a través del software ESTRATEGOS, donde se incluyeron 14 instituciones de primer nivel de atención (Empresas Sociales del Estado), 29 de segundo nivel de atención y 31 de tercer nivel de atención, para un total de 74 instituciones, sin embargo no todas reportaron los datos completamente. A pesar de que era un proceso vital para el seguimiento a la calidad de la atención en salud, el proceso no tuvo continuidad, debido a que no existía en las instituciones una cultura de información establecida que permitiera la oportunidad del dato; adicional a esto en la Secretaria se dificultó el soporte técnico permanente al software que permitiera el análisis oportuno de la información y la correspondiente retroalimentación.

Por esta razón la Secretaria de Salud de Bogotá se incorporó al proyecto de monitorización de calidad en salud a través de indicadores, direccionado por la Universidad Javeriana y con la participación de la Superintendencia Nacional de Salud, con el fin de entregar a las instituciones de salud una herramienta útil de gestión y  la unificación de la información requerida por parte de lo Entes de Control, motivando el compromiso gerencial de las  instituciones para que reporten y analicen la información, obteniendo como resultado la  mejora continua de la calidad en salud.

Finalmente, Freddy Velandia y otros investigadores de los Posgrados en Administración de Salud y Seguridad Social de la Universidad Javeriana, en el 2001, y como una consultoría para COLCIENCIAS a través del Programa de Investigación en Salud Pública y Sistemas de Salud de la Universidad de Caldas,  realizaron la investigación “Satisfacción, oportunidad y razones de no uso de los servicios de salud en Colombia” en el cual, basado en los resultados de la encuesta de Calidad de Vida de 1997, la calidad es vista como el grado de satisfacción del usuario con la prestación de los servicios de salud, y por esta misma razón se recomienda profundizar en el estudio de la problemática de la calidad al interior del sistema y en la evaluación de la calidad de los servicios propiamente dichos, puesto que al realizar el análisis a partir de los resultados de encuestas prediseñadas, se presentan limitaciones en la información y más aún por ser desde la perspectiva del usuario y no desde la prestación misma de los servicios a nivel de las Instituciones.

Los últimos avances en este sentido los ha logrado la Secretaria Distrital de Salud de la Ciudad de Bogotá, quien ha realizado esfuerzos para que se logre tener una aproximación al estado de la calidad en las Instituciones Prestadoras de Servicios de la Red Adscrita, para lo cual diseño 8 indicadores, en los cuáles se incluye indicadores de proceso, de resultados, e incluso indicadores financieros. Así mismo, se ha promovido la creación de los comités de calidad, de los manuales de calidad y de la autoevaluación de la calidad, mediante guías. 

Pero, a pesar de todos los esfuerzos anteriormente mencionados, hasta la fecha no se ha desarrollado un sistema de indicadores que ayude a monitorear y evaluar la calidad en la prestación de los servicios de las instituciones de primero, segundo y tercer nivel de complejidad, tanto a nivel nacional como local, aplicando los indicadores diseñados y buscando determinar su pertinencia y sensibilidad; todo ello a pesar que se encuentra reglamentada desde la misma Ley 100 de 1993 en su artículo 153 y con el Decreto 2174 de 1996, el Ministerio de Salud organiza el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad del SGSSS

1.6 Objetivos

1.6.1 Objetivo General: Desarrollar un sistema de monitoreo de la calidad de la provisión de los servicios de salud de las instituciones prestadoras de servicios de salud de I, II y III nivel, mediante un conjunto de indicadores factibles, sensibles, implantables y con capacidad de uso generalizado, a partir del cual se genere información relevante y precisa sobre las condiciones de calidad en que se prestan estos servicios.

1.6.2 Objetivos Específicos:

1.6.2.1 Elaborar un modelo conceptual del sistema de monitoreo a aplicar, según las características mencionadas en el objetivo general.

1.6.2.2 Determinar los criterios para la selección de las instituciones prestadoras de servicios de salud a ser tenidas en cuenta en el estudio.

1.6.2.3 Realizar un caracterización de los tipos de servicios, instituciones prestadoras de servicios de salud y redes que podrían ser comparados por el conjunto de indicadores seleccionados.

1.6.2.4 Diseñar el Sistema de indicadores para el Monitoreo de la Calidad en las instituciones de I nivel y ajustar los indicadores  para II y III nivel de atención.