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GERENCIA EN SALUD



CUESTIONANDO LA TEORÍA DEL NEGOCIO


PALABRAS CLAVES: TEORÍA NEGOCIOS. GERENCIA SALUD. LAS 6 C

http://www.cgmeta.com/detail_articulos.asp?artId=14

Cuestionando la Teoría del Negocio- Siete Reflexiones Acerca del Futuro

Por: Julio Sánchez Maríñez, Ph. D.

Una combinación de 6 C’s puede describir perfectamente las características de los tiempos que vivimos: 

competencia crujiente, 
creciente complejidad y 
cambio constante, 

como resultado del movimiento de profundas fuerzas en 8 “placas tectónicas” (Tecnología, Globalización, Sobreoferta, Expectativas de los Consumidores, Composición y Características de la Fuerza de Trabajo, Marcos Regulatorios, Finanzas, y Concepción y Funcionamiento del Estado). Es, entonces, inevitable someter a escrutinio radical las teorías de negocio prevalecientes en cada empresa. Tal como la define Drucker, una teoría de negocios tiene 3 partes: 1) una serie de premisas y suposiciones sobre el ambiente de la organización (abarcando la sociedad en la que se encuentra, su estructura y regulaciones, así como las tecnologías imperantes) y los mercados y clientes; 2) suposiciones y concepciones en términos de la misión de la organización, su razón de ser; y 3) un conjunto de premisas referidas a las competencias necesarias para cumplir con la misión de la organización y asegurar el éxito y la supervivencia de la misma.


La función de una teoría del negocio es la de dar forma a las percepciones, decisiones y conducta de aquellos que dirigen o inciden en la dirección de una empresa u organización. Una teoría de negocios constituye un paradigma o prisma a través del cual se percibe y analiza la realidad y, en consecuencia, se toman determinadas decisiones y cursos de acción. La gran ventaja de una teoría de negocio, por tanto, es que nos orienta en un mundo de datos e informaciones abrumadores y de múltiples opciones, permitiendo la toma de decisiones con mayor rapidez y consistencia. Su gran desventaja es que se forma como una sedimentación a partir de nuestros conocimientos, experiencias y acciones pasados y, así, tarde o temprano, en la medida en que se producen cambios discontinuos, llega el momento en que constituye una especie de espejo retrovisor: útil para mirar al pasado pero no para conducirnos a donde debemos ir. Las propias bases de su más importante ventaja, la de funcionar como una segunda naturaleza, encierran las razones de su más peligrosa desventaja: perdurar con inusitada fortaleza más allá de su período de vida útil. Así, de constituir una manera conveniente de ver, torna en una manera dañina de no ver (al fin y al cabo, toda manera de ver es, al mismo tiempo, muchas maneras de no ver).

Por todo lo anterior, en estos tiempos de las C’s de competencia crujiente, creciente complejidad y cambio constante es tan importante la capacidad de cuestionar a fondo la teoría del negocio con la que se ha venido operando. Esto requiere no sólo de una actitud y una capacidad de aprender, sino de una importante capacidad y disposición a desaprender. Porque en el propósito de cuestionar la teoría del negocio, el principal obstáculo que encuentran los gerentes y dirigentes organizacionales es precisamente la fuerza de su actual teoría del negocio, fuerza que es directamente proporcional al tiempo de la misma y al grado de éxito que haya tenido hasta el momento. ¿Después de todo...quién abandona con facilidad lo que ha venido dando buenos resultados?

Hamel y Prahalad, los autores del best-seller “Compitiendo por el Futuro”, nos hablan de un test, aparentemente simple, para determinar la disposición y capacidad de los gerentes para “envisionar” el futuro y forjar una arquitectura estratégica. Este test consiste sencillamente en formular a un grupo de altos gerentes de la empresa la siguiente pregunta: “¿De qué maneras será diferente el futuro de su industria?”.

Entonces, tras reunir las respuestas, se hace un análisis del contenido de las mismas. Lo primero que Hamel y Prahalad examinan es cómo los encuestados interpretan el concepto “futuro”: ¿Lo definen en términos del próximo año, de dos a tres años, de un período de cinco años o de una década? ¿Qué tan lejos llega la visión de estos gerentes? En segundo lugar, se examina qué tan comprehensiva es esa visión del futuro, qué tan amplia es la concepción de la industria y de las fuerzas que pueden redefinirla. Y así prosigue el examen de las respuestas apreciando otros aspectos como el grado de consenso o convergencia entre los encuestados, el nivel de detalle de sus juicios y las posibles implicaciones para acciones en el corto plazo con orientación al largo plazo.

Esta recomendación de estos autores bien puede ser aplicada también al cuestionamiento de la teoría del negocio en su conjunto, en sus distintos dominios como son identificados por Drucker. Inspirándonos en Hamel y Prahalad, proponemos a continuación un breve test para cuestionar la teoría del negocio.

1) ¿Cómo será diferente la sociedad en la que haremos negocios en el futuro? ¿Cuáles serán los principales valores dominantes en esa sociedad y cómo diferirán de los presentes? ¿Cómo será su demografía: habrá –relativamente hablando– más jóvenes o más viejos, más o menos inmigrantes, más concentración en una o dos ciudades principales, o menos? ¿Crecerán y se diversificarán los estratos de las capas medias o no? ¿Y los otros grupos, clases y estratos sociales y económicos? ¿Dónde podemos anticipar discontinuidades en las tendencias que hasta ahora han sido prevalecientes? ¿Qué negocios responderán a las necesidades más importantes en esa configuración social? ¿Cómo difieren esos negocios de los que hacemos ahora?

2) ¿Cómo evolucionará el Estado y la relación Estado-Sociedad y Estado-Mercado? ¿En qué medida será diferente la postura efectiva en torno a la integración en la economía mundial y la apertura comercial? Y, en cuanto a las regulaciones: ¿cuáles serán los principales imperativos: fiscales, salud, ecología y medio-ambiente? ¿En qué medida se producirán giros significativos que no constituyan simples proyecciones de los cursos dominantes actuales? ¿Cómo afectarán esos giros nuestros negocios presentes de continuar en sus líneas de desarrollo actual? ¿Y cómo afectarán a los negocios que podríamos hacer? ¿Estaremos en esta misma industria o en otra? E incluso: ¿Existirá aún nuestra industria, como la conocemos hoy?

3) ¿Y la tecnología....qué papel jugará en todo esto? ¿Cuáles desarrollos tecnológicos, ahora incipientes o incluso todavía no existentes, se harán patentes en esa sociedad futura? ¿Cómo afectarán los estilos de vida de los distintos estratos y grupos de consumidores y clientes? ¿Cuáles productos y servicios que hoy no son posibles, comercialmente, lo serán entonces? ¿Cómo impactarán esos desarrollos en las formas de producir bienes y servicios? ¿Y en la forma de distribuirlos y comercializarlos? ¿Cuáles requisitos nos plantean esos cambios y con cuáles costos? Dado que una teoría de negocios comprende también suposiciones y concepciones en términos de la misión de la organización, de su razón de ser, el cuestionamiento de la misma debe proseguir con preguntas como las siguientes:

4) En esa sociedad futura que será distinta de la de hoy en las maneras anticipadas al responder las preguntas anteriores... ¿tendrá sentido aún la misión de nuestra organización tal como la misma ha sido definida hasta ahora? ¿En qué medida se cerrarán (o abrirán) espacios importantes a esta misión? ¿Cuáles misiones diferentes, que sí respondan a los valores y necesidades de esa sociedad, estaríamos en posibilidad y en disposición de cumplir?

5) La organización y la gente que tenemos hoy, respondiendo a nuestra misión actual... ¿en qué medida será discrepante de la nueva misión que deberemos asumir? ¿Qué podemos hacer al respecto? ¿Podemos ir ajustando la organización para prepararla para esa nueva misión? ¿O se requerirá de una revolución organizacional en algún momento? ¿Cuándo? ¿Cómo nos prepararemos, desde ahora, para la opción alternativa que anticipamos? ¿Y la gente...la tenemos, la podemos desarrollar o necesitamos conseguirla? ¿Dónde? ¿Cuáles de los “díscolos” y los “rebeldes” internos actuales pueden ser los “adaptados” a ese futuro? ¿Y cuáles, entre los “adaptados” de ahora, se resistirán a los cambios que nos exige el futuro? Para finalizar, la tercera parte de una teoría de negocios se refiere a un conjunto de premisas referidas a las competencias necesarias para cumplir con la misión de la organización y asegurar el éxito y la supervivencia de la misma. Por lo tanto, un test para cuestionarla debe abarcar las siguientes interrogantes:

6) ¿Cuáles de nuestras capacidades y competencias competitivas de hoy lo serán todavía en esos escenarios futuros? ¿Cuáles se corresponderán aún con la misión que deberemos asumir? ¿Cuáles capacidades y competencias deberemos desarrollar o adquirir para poder cumplir la misión que nos corresponderá en ese futuro? ¿Cómo podemos irlas desarrollando o adquiriendo y a qué ritmo? ¿Cómo cubriremos los costos e inversiones de ese esfuerzo?

7) ¿Qué debemos hacer desde hoy para prepararnos para ese futuro? Todavía mucho más importante... ¿Qué está a nuestro alcance, desde ahora, para que ese futuro esté preparado para nosotros (en otras palabras, para incidir de manera que ese futuro sea – en lo posible- el que queremos y nos conviene? ¿Cómo conectaremos nuestro corto y mediano plazo con ese largo plazo?

Las respuestas a estas y otras reflexiones, de seguro nos llevarán a un cuestionamiento serio de la teoría de negocios actual, y a desarrollar estrategias para capitalizar las 6 C’s que distinguen nuestra época.

El autor es consultor empresarial en las áreas de liderazgo, desarrollo gerencial y transformación organizacional.

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