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ECONOMÍA DE LA SALUD



MODALIDADES DE PAGO DE LA ATENCIÓN MÉDICA

 

Palabras clave: PAGO ATENCIÓN MÉDICA. MODALIDADES PAGO. PAGO HONORARIOS.

Autora: DRA. MARISA BUGLIOLI (URUGUAY)

MAIL: buglioli@chasque.apc.org

1. Introducción

Hoy en día es preocupación de quienes dirigen las instituciones de salud tanto en su nivel político como en el técnico - administrativo, los costos crecientes  que tienen las prestaciones en salud.  Es permanente la búsqueda de una mayor eficiencia, sin bajar el nivel de prestaciones, es decir sin modificar su efectividad. Sin lugar a dudas que son muchos los factores que intervienen, y de su manejo conjunto dependen los buenos resultados a alcanzar.

El presente trabajo realiza una revisión de uno de los temas más importantes en la obtención de la eficiencia institucional, que presenta varias facetas y planos de análisis.

Debatidas y cuestionadas según los actores, las formas de pago o modalidades de pago de la atención médica, especialmente en lo que se refiere al pago al profesional, ocupan un lugar en cualquier agenda  en los procesos de reforma tanto en una perspectiva institucional o en el sector salud en su conjunto.

Sobre la base de la revisión y análisis pretendemos brindar una sistematización de los mecanismos predominantes,  sus componentes, sus ventajas y desventajas desde una perspectiva económica considerando los riesgos financieros, las motivaciones e incentivos al desarrollo del trabajo, y el rendimiento para el conjunto del sistema o subsistema.

1 – Los mecanismos de pago dentro del contexto del sector salud.

La modalidad de pago adoptada en un determinado sistema está en íntima relación con las principales características organizacionales del mismo y con los objetivos que persigue. Por otra parte, las relaciones existentes entre los diferentes actores del sistema, que básicamente son el usuario, el ente financiador y el proveedor -, se encuentran en gran medida determinadas por la diferencia o la concordancia de los objetivos que persiguen y ello se refleja en la modalidad de pago predominante. Es así que sea cualquiera sea la modalidad de pago que se adopte, la dificultad mayor estriba en alcanzar un equilibrio que garantice el bienestar de las tres partes involucradas (1) lo cual en los hechos resulta extremadamente difícil.

Según se evalúen y analicen, desde la óptica del usuario, del ente financiador o del prestador (en este caso el médico), (2) los juicios sobre los distintos mecanismos de pago pueden variar y hasta contraponerse, dependiendo del momento histórico y del contexto en que se desarrollan, y fundamentalmente en función de la perspectiva de análisis utilizada.

En este último sentido podemos afirmar además que existe una retroalimentación entre la organización del sistema y el modelo de retribución predominante. Si analizamos la evolución de los modelos de remuneración predominantes en diversos sistemas de salud, puede advertirse que el modelo adoptado es tanto un efecto de la organización del sistema sanitario en el que se desarrolla, como un elemento determinante de algunas características predominantes del sistema. La organización del sistema condiciona diferentes modalidades de retribución médica, que impactan de manera distinta sobre el grado de motivación del profesional. A su vez las diferentes modalidades de pago tienen distintos efectos sobre los niveles de producción y productividad de los servicios, sobre la calidad de las prestaciones y sobre el nivel de utilización de los recursos. Esto no quiere decir que el sistema de pago sea en si mismo el responsable de la eficacia del modelo de atención ni de su funcionamiento eficiente (3). Otros factores interactúan. Se destaca el papel de los centros de enseñanza como determinantes de la forma en que los profesionales desarrollan sus actividades, dada la complejidad de las destrezas y habilidades que hacen a la práctica médica. Esto hace muy difícil a los servicios que utilizan estos recursos normatizar los procedimientos de trabajo en el nivel operativo. Se trata del  comportamiento esperado en las organizaciones profesionales(4).

2. Mecanismos de pago y reformas en el sector Salud

Si bien el estudio de los distintos mecanismos de pago a médicos y sus efectos sobre el sistema de salud no es nuevo, en los últimos años se ha producido un énfasis en su análisis en el contexto de los procesos de reforma del sector. Más allá del grado de avance de las reformas en los distintos países, en general estos procesos se sustentan en todos los casos en los principios de eficiencia, calidad técnica, equidad, sostenibilidad y participación social.

Cualquier proceso de reforma sectorial requiere la revisión y la  adaptación de los mecanismos de pago vigentes al nuevo sistema y a los nuevos paradigmas en los que se basa. Por estas razones, la discusión en torno al tema de las modalidades de pago, pasa por el análisis y la adopción de alternativas que resulten consistentes con los principios que sustentan ese proceso  y que coadyuven de manera importante al logro de un sistema de salud con las características señaladas.

Si es necesario tener en cuenta los principios que rigen la organización del sistema de salud, a la hora de analizar o proponer cambios en los mecanismos de pago vigentes, en muy importante considerar las particularidades propias del sector desde una perspectiva económica ya que es en este campo en el que se ponen más de manifiesto las influencias de las modalidades de retribución sobre el conjunto del sistema.

3. Mercado sanitario y rendimiento

La estructura del mercado de la salud está en gran medida condicionada por la oferta de servicios y la demanda de atención de los usuarios. Dicha estructura a su vez promueve determinado comportamiento o conducta de los agentes económicos que consecuentemente dan lugar a un determinado nivel de rendimiento del sistema y sus efectores.

Este esquema de análisis, que constituye el denominado paradigma estructura - conducta – rendimiento (5)  implica la existencia de una retroalimentación entre cada uno de estos componentes: la conducta de los agentes influye tanto sobre las condicionantes básicas de la oferta y la demanda como en la estructura del mercado dando lugar a modificaciones en ambos casos. En el caso del mercado de la salud a su vez, intervienen elementos externos que lo modulan y regulan y que están dados por las políticas públicas llevadas adelante desde el Estado. En la Figura 1 pueden observarse los elementos principales que determinan cada uno de los componentes del mercado de la salud. Los mecanismos de pago a los médicos en definitiva están sujetos tanto a las variables determinantes de la oferta como de la demanda. En tanto generan un determinado incentivo para los médicos, inciden en el comportamiento de los agentes. Si se aplican estos mismos conceptos al mercado de trabajo médico, puede verse con mayor claridad la forma en que inciden la oferta y la demanda en la determinación de los mecanismos de pago a aplicar.

A todo lo señalado debe agregarse un hecho clave: dadas las imperfecciones del mercado de la salud el libre juego de la oferta y la demanda no asegura niveles de eficiencia. Un ejemplo  muy relacionado con el tema de esta revisión es la existencia de asimetría de información entre el proveedor de servicios médicos y el usuario de los mismos, y también entre el proveedor con relación al financiador (esta última se profundiza en un contexto de separación de las funciones  de financiación, compra y provisión). La decisión del usuario respecto al consumo de servicios sanitarios está en gran medida determinada por el médico o por la organización ya que los elementos de juicio para la toma de decisiones quedan en la órbita del conocimiento técnico – profesional. De esta forma, se establece una relación de agencia, en la que el agente principal – usuario -, transfiere al proveedor la decisión por la adquisición de un servicio, en el entendido que basándose en sus conocimientos éste realizará la opción más beneficiosa para aquél. Este hecho desde el punto de vista económico resulta una contradicción por cuanto no es posible que en una relación de carácter económico uno de los agentes involucrados represente a la vez los intereses de ambas partes.

4. Mecanismos de pago.

Modos de financiamiento y mecanismos de pago.

El análisis de los sistemas de remuneración médica no puede realizarse aisladamente sin considerar los mecanismos de financiamiento del sistema y de las organizaciones que lo componen. Como ejemplo claro de esto puede mencionarse que en ocasiones el médico actúa como proveedor individual del sistema y en estos casos la financiación de la prestación que brinda constituye su propia remuneración.

La transferencia de fondos implica el concurso de diferentes entidades o agentes que se representan en las Figuras 2 y 3. Los individuos o beneficiarios son los últimos financiadores del sistema de salud: a través del pago de las cotizaciones sociales, impuestos generales, primas de seguro o pagos directos a proveedores. El intermediador financiero (aseguradora) actúa como agente de retención de los aportes del usuario y paga a los proveedores. Los proveedores de servicios, dentro de los cuales pueden identificarse proveedores individuales (médicos) o institucionales (un hospital, un sanatorio). El sistema de reembolso se refiere a la relación monetaria entre el asegurador –se trate del Estado o del sector privado- y el proveedor de servicios, y es en este capítulo donde se enmarca el mecanismo de pago a los médicos.  Se puede definir el mecanismo de pago a los médicos como la forma en que se retribuye al profesional por la prestación de un servicio.

Modos de pago en dos dimensiones: amplitud de incentivos y riesgos financieros.

Los mecanismos de pago que se establecen entre dos agentes implican en todos los casos una definición acerca del objeto de remuneración. De esta forma, importa QUÉ se remunera, QUIÉN efectivamente realiza el pago, y CÓMO se remunera, es decir quién determina el nivel de remuneración y bajo que forma, lo cual constituye la modalidad organizativa del pago (6) Primero nos centraremos en la respuesta a la primer pregunta.

Cualquier sistema de reembolso o pago a los proveedores puede en forma sintética caracterizarse en función de dos dimensiones: por un lado la unidad de pago (cuáles son los servicios que se incluyen en el sistema de pago), y por otro cómo se distribuyen los riesgos financieros entre el comprador y el proveedor (7)

En cuanto a la unidad u objeto de pago, se tendrá un mayor incentivo a la eficiencia[1] en la medida en que el nivel de agregación de los servicios asistenciales incluidos en la contratación sea mayor. En la tabla 1 puede verse ejemplificado para el caso de las instituciones proveedoras, se trate de un hospital o un centro de atención primaria (AP).

En el caso de los médicos individuales se puede hacer un análisis similar. Si se consideran las tres formas básicas (o puras) de remuneración puede evidenciarse un menor incentivo a la eficiencia en aquella modalidad que menos servicios agrega –pago por acto o servicio -, un incentivo que podría considerarse intermedio en el caso del salario, y uno mayor en un pago capitativo. En éste último caso la posibilidad de  adquirir ingresos adicionales estará determinada por la posibilidad de aumentar el número de individuos adscritos, pero no en incrementar la intensidad de recursos utilizados en cada individuo como sucede en la modalidad por acto.  Existe abundante evidencia empírica sobre el tema (8) (9).

El pago por los servicios comprende el pago por el acto (actos bien identificados y separados) y el pago según el problema de salud (actos agregados en procesos). Esta modalidad se adapta mal a un financiamiento por asignación presupuestal determinada a priori, siendo sensible a las fuertes tendencias inflacionarias que aumentan el número de actos y son difíciles de controlar a largo plazo. En suma se entiende por pago por acto aquella fórmula de pago en la que la unidad de pago es la prestación asistencial individual.

En el caso del salario la unidad de pago es el recurso profesional en sí mismo. El pago del recurso depende de sus capacidades propias: características de los profesionales, formación, competencia, experiencia y especialización. Existe una libertad de ejercicio en los tiempos consagrados a desarrollar el trabajo, pero con un control administrativo de sus actividades por parte del organismo encargado del pago. Esta modalidad de pago es fácilmente compatible con un financiamiento prospectivo por asignación presupuestal porque permite prever con buen nivel de certeza cuál será el monto para el pago de las remuneraciones necesarias por un período de tiempo. Esto permite racionalizar los recursos en función de las disponibilidades. El pago por salario implica entonces el pago por el desempeño de una determinada función que a su vez se relaciona con determinada carga horaria. Se trata pues de una modalidad de pago cuya unidad de pago es la hora contratada del recurso.

El pago por la responsabilidad sobre una población se denomina capitación y constituye el modo de remuneración más acorde con los roles originales de la práctica profesional. Otorga libertad en el desempeño profesional, no se relaciona con la producción de servicios pero establece parámetros de evaluación y de rendimiento en función de los resultados obtenidos sobre una población cubierta y ello permite adicionar al sistema mecanismos de estímulo que no necesariamente se relacionan con las remuneraciones. Es un sistema que se adapta bien a las asignaciones presupuestales a priori. El pago por capitación es entonces aquel que tiene por unidad de pago la persona inscripta bajo la responsabilidad sanitaria de un proveedor. El per cápita es el monto que se asigna a una persona con determinadas características por concepto de servicios sanitarios, con conocimiento a priori de cuáles servicios incluye y el tiempo considerado.

El tema de los riesgos financieros se relaciona con la fijación de las tarifas para cada unidad de pago: cuanto mayor es la variabilidad de costos para una tarifa dada, mayor riesgo financiero se trasladará del financiador al proveedor. Por ejemplo en el caso de un pago capitativo, el mayor riesgo se daría en una situación de tarifa única, donde el precio fuera igual al costo medio. Esta última situación se denomina pago prospectivo puro o sin ajustes. El menor riesgo para el proveedor se daría en una situación donde hubiere tantas tarifas como situaciones planteadas, lo que se produce con mayor frecuencia en los casos en que la unidad de pago es por servicio o acto.

Puede afirmarse que cada unidad de pago representa un determinado concepto de eficiencia, la elección de cualquiera de ellas  constituye una señal para el proveedor en cuanto a cuál es el concepto de eficiencia que se desea estimular. Desde el punto de vista del proveedor cada una de las unidades de pago así como la heterogeneidad de costos por tarifa representan diferentes incentivos económicos. En la siguiente figura se pretende representar combinaciones de las dos dimensiones analizadas: amplitud de los incentivos en cada unidad de pago, y riesgos financieros de acuerdo al número de tarifas definidas.

Visión bidimensional de los sistemas de financiación.

Formas de pago mixtas.

Sin duda a lo largo de los años los tres mecanismos de pago descritos han sido objeto de muy diversas críticas y defensas. Esto es así por cuanto en relación a cada uno de ellos, existen diferentes niveles de satisfacción de parte de los actores involucrados (usuarios, proveedores/médicos y financiadores). Estas diferencias en gran medida explican que en los hechos no exista prácticamente ningún sistema en el que haya un único mecanismo de remuneración, sino que por el contrario puede advertirse la coexistencia de más de uno. Otra de las consecuencias de los problemas que se desprenden de la utilización de cada una de las formas puras de remuneración, fue el surgimiento de las llamadas formas mixtas: salario fijo más un componente variable por “buena práctica” (10) o en otros casos por productividad; y los sistemas capitativos ajustados por riesgo.

Las dos primeras modalidades implican el pago del salario más un componente variable relacionado con la adecuada práctica, y/o a la cantidad de “productos” obtenidos en relación a lo esperado. Se intenta mejorar el estímulo económico al médico mediante la introducción de elementos de incentivo a maximizar beneficios mediante la mejora de la calidad y el incremento de las cantidades. Si bien esto mejora la eficiencia y en general la respuesta de los profesionales es buena, para el financiador implica introducir un concepto de gasto variable no predecible. Existen  además dificultades en cuanto a la definición del concepto que se retribuye, ya que cualquiera sea el “producto” que se define, siempre se corre el riesgo de retribuir sólo un aspecto parcial de la actividad médica.

Las ventajas de un modelo capitativo pueden resumirse en: la posibilidad de una mayor coordinación de las distintas instancias necesarias para proveer atención a los pacientes, debido a que se identifica un responsable (al que se le reembolsa el valor de la prima por adscrito) de brindar (directamente o a través de terceros) todos los servicios definidos en el contrato. También pueden reducirse las prestaciones innecesarias y promover una utilización adecuada de recursos. Pero puede tener como consecuencia que un excesivo recelo por controlar costos, lleve a que en los casos más complejos no se presten todos los servicios necesarios para garantizar un nivel adecuado de asistencia, o que se seleccionen como adscritos las personas con menores riesgos de enfermedad,  dependiendo del  entorno de competencia, del marco regulatorio, así como de la facilidad con que los usuarios pueden pasar de un proveedor a otro (11).

Una capitación pura (sistema prospectivo) maximiza los dos tipos de incentivos: eficiencia y selección; y un reembolso que cubra en forma retrospectiva todo gasto incurrido (pago por acto o por servicio) minimiza ambos (12) Que una consecuencia directa de una tarifa única –no ajustada- sea la selección de riesgos [2] puede entenderse en la  figura 3. (13)

Ajuste por riesgo es el término que se emplea para caracterizar el ajuste de las primas según las características del afiliado (14). El objetivo perseguido consiste en hacer coincidir las primas con el coste esperado de los afiliados, reduciendo como consecuencia los incentivos a seleccionar riesgos (15) (16)

Para poder potenciar los efectos positivos de ambos modelos -prospectivos y retrospectivos- se están promoviendo sistemas de pago mixtos o denominados de capitación parcial. Se intenta controlar el problema de la selección de pacientes y  además incentivar la práctica adicional de ciertos servicios, aunque una consecuencia directa sea la existencia de cierta ineficiencia. La cuestión fundamental es cómo de parcial ha de ser el per cápita (17)

Desde el punto de vista normativo, no existe una regla universal sobre la definición de la unidad de pago óptima: depende principalmente de los objetivos definidos por los compradores de servicios (Estado, etc). En el marco de un sistema nacional de salud se promueven cada vez más los modelos capitativos asociados a la atención integral de la población.

Sobre la distribución de los riesgos sería deseable que el proveedor asuma las consecuencias de la mayor o menor eficiencia alcanzada en la provisión de la unidad de pago. Pero se ha descrito anteriormente la existencia de un trade-off entre eficiencia y selección.

Ventajas y desventajas de los distintos mecanismos de pago

El análisis de las variables consideradas hasta este punto permite visualizar con mayor claridad cuáles son las ventajas y desventajas que presentan cada una de las modalidades de pago, así como su efecto sobre la eficiencia. (Tablas 2 a y 2 b )

El pago por acto es señalado por la mayoría de los autores como un sistema poco eficiente que estimula la sobreutilización de servicios y el gasto excesivo de recursos. Dado que la unidad de pago es el servicio o acto, existe un incentivo para el médico a maximizar sus beneficios mediante el incremento de los actos. Esto implica riesgos de inducción de demanda, de sobreindicación de prestaciones y consecuentemente de gastos crecientes. Como contrapartida, el importante estímulo económico que representa para el médico, da lugar a un alto rendimiento del profesional que además tiene una mayor libertad en el ejercicio de su profesión.

El pago por salario implica para los médicos, un incentivo a minimizar “costos” (esfuerzos y/o dedicación horaria) a partir de ingresos fijos y conocidos. Por otra parte, el salario fijo puede dar lugar a cierta indiferencia por el trabajo ya que presenta escasos estímulos para el profesional en la medida que no permite “premiar” la eficiencia. Desde otro punto de vista, el pago por salario puede estimular el desarrollo de estructuras organizativas rígidas y  sobredimensionadas, a veces como consecuencia de presiones corporativas o gremiales que en definitiva afectan la eficiencia. Como ventajas, el salario constituye un mecanismo de pago que genera una menor utilización de recursos que el pago por acto y que posibilita la instrumentación de equipos de trabajo.

El pago por capitación aparece como un mecanismo de mayor eficiencia que los anteriores. Existe un traslado al médico de la responsabilidad por la eficiencia de la atención, lo cuál se une a un mayor estímulo al desarrollo de actividades de carácter preventivo, una mayor continuidad en la atención y consecuentemente un menor uso de recursos. En contrapartida, el pago capitativo, puede incentivar la selección de pacientes en base al riesgo. Esto significa que el proveedor selecciona y mantiene dentro de su cobertura sólo aquellos usuarios que tienen una baja probabilidad de utilización y consumo de recursos, dejando fuera de la misma a los pacientes de mayor riesgo. A esto se agregan como desventajas adicionales, la posibilidad de una infraprovisión de servicios y cierta indiferencia motivacional por parte del médico.

Las formas mixtas, aparecen como alternativas que buscan por un lado potenciar las ventajas de cada modalidad “pura”, y por otro, minimizar sus consecuencias negativas sobre la eficiencia y la calidad.

4 – Otras dimensiones: forma organizacional del pago.

A la hora de analizar el sistema de remuneraciones vigente en un sistema u organización es necesario tener en cuenta otros aspectos que trascienden el análisis exclusivo de la forma de pago. Es así que debe tenerse en cuenta cuál es la modalidad organizativa que adquiere la remuneración,  o sea, cómo se remunera (quién determina el nivel de remuneración y bajo que forma) y quién efectivamente realiza el pago (ver tabla 4).  Teniendo en cuenta estos aspectos es posible alcanzar una tipología de los distintos sistemas de remuneración.

Esto supone tener en cuenta tres aspectos de análisis de los sistemas de remuneraciones,  que conceptualmente están constituidos por:

·         el proceso de determinar los precios o los valores de pago,

·         quién  asumen  la responsabilidad del mismo

·         qué  método es el que se adopta para establecerlo.

El nivel de remuneraciones puede estar determinado por tres mecanismos: por el mismo profesional; por negociación entre los profesionales -de forma individual o colectiva- y el organismo pagador ; o por decisión administrativa del órgano que asume el pago.

La organización del pago puede desarrollarse de las siguientes formas: es asumido por el usuario, pero pueden existir mecanismos de reembolso totales o parciales otorgados por un tercer pagador; el pago es asumido por un intermediador financiero (tercer pagador), por ejemplo un fondo público o empresas privadas aseguradoras; el pago es asumido por la organización que emplea el recurso, que es la forma más común de remuneración en el caso de recursos humanos empleados en un hospital o en instituciones privadas sin fines de lucro que asumen sistemas de prepago.

Las modalidades organizacionales que resultan de la combinación de las formas de determinar el nivel de remuneraciones y la organización del pago, constituyen 15 arquetipos diferentes que se observan en la Tabla 5.

Se puede observar que se establece una escala entre el tipo 1 y 15, desde el pago totalmente determinado por el profesional y asumido en forma completa por el usuario coincidente con el desarrollo de una práctica profesional esencialmente liberal, al pago totalmente definido por decisión administrativa y asumido por la organización empleadora que se ve en los sistemas fuertemente centralizados de organización.

 

Bibliografïa

1. Canitrot C. Medicina Administrativa Vol II 1968. Buenos Aires, pp 96

2. Sonis A Nevi A., Feld S. Medicina Sanitaria y Administración de Salud. Tomo II, Atención de la Salud. 2ª. Ed. 1985. El Ateneo, pp 418.

3. Ferrara F, Acebal E., Paganini J. Medicina de la Comunidad. 2ª. Ed. Intermédica Buenos Aires 1976 pp 362). 

4. Mintzberg, H.  Diseño de Organizaciones Eficientes. El Ateneo. Buenos Aires 1994. pp 160 – 162 .

5. Maceira D., Mecanismos de pago a prestadores en el sistema de salud: incentivos, resultados e impacto organizacional en países en desarrollo. Partnerships for Health Reform. Mimeo. 1998 pp 12-13

6. Contandriopoulos A:P:, Champagne F.,Baris E. Le rémunération des prossionnels de santé. Journal d’Economie Médicale 1993, T. 11, N° 7/8, 405-42.

7. Pellisé L. Sistema de pago óptimo en el sector sanitario. En: Gestión Sanitaria: innovaciones y  desafíos. Del llano J, Ortún V, Martín JM et al editores. Barcelona: Masson, 1998 pp 49-64.

8. Chalkley M, Malcomson JM. Contratos en el National Health Service. En: Incentivos y contratos en los servicios de salud. Pere Ibern ed. Springer, Barcelona: 1999 pp 49-62.

9. Peiró S, Meneu R, Roselló M. Pago prospectivo por caso y duración de la estancia en hospitales privados concertados. Med Clín (Barc) 1993; 100: 372-374).

10. Donaldson C, Gerard K. Countering doctor moral hazard. Chapter 4 Economics of health care financing: the visible hand. London: Mac Millan, 1993: 101-115.

11. Barnum H, Kutzin J, Saxenian H. Incentives and provider payment methods. International Journal of Health Planning and Management. 1995; 10: 23-45.

12. Newhouse J. Sistema de pago a planes de salud y proveedores: eficiencia en la producción versus selección. En: Incentivos y contratos en los servicios de salud P.Ibern editor. Barcelona: Springer, 1999.

13. Kronick R, Dreyfus T, Lee L, Zhiyuan Z. Diagnostic Risk Adjustment for Medicaid: the disability payment system. Health Care Financing Review 1996; 17(3): 7-33.

14. Newhouse J. Sistema de pago a planes de salud y proveedores: eficiencia en la producción versus selección. En: Incentivos y contratos en los servicios de salud P.Ibern editor. Barcelona: Springer, 1999.

15. Hornbrook M, Goodman M. Chronic disease, functional health status, and demographics: a multi-dimensional approach to risk adjustment. Health Services Reserch 1996; 31(3): 283-307.

16. Newhouse J, Sloss E, Manning W, Keeler E. Risk adjustment for a children´s capitation rate. Health Care Financing Review 1993; 15(1): 39-54.

17. Newhouse J. Risk Adjustment: where are we now? Inquiry 1998 (summer) 35: 122-131.

   

[1]Se entiende por eficiencia en la producción, el tratamiento del problema médico de un paciente al mínimo coste posible, manteniendo la calidad constante.

[2] La selección se entiende como las acciones de los agentes económicos que actúan en ambas partes del mercado, destinadas a explotar la heterogeneidad de riesgos carentes de precio y a incumplir acuerdos de agrupación, con el resultado de que ciertos consumidores pueden no obtener la cobertura de aseguramiento sanitario que desean (Newhouse 1999).

 

 

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