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MARKETING EN SALUD
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DISCAPACITADOS EN EL PERÚ: VÍCTIMAS DE LA
INDIFERENCIA
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Por Claudia Bayona, corresponsal del
Servicio Informativo Iberoamericano de la
OEI. Lima, Perú.
Obtenido de la http://www.oei.org.co/sii/entrega19/art06.htm
Perú
Discapacitados en el Perú, víctimas de la
indiferencia
Trece de cada cien peruanos padece
algún tipo de minusvalía.
Asegura congresista:
Discapacitados en el Perú, víctimas de
la indiferencia .
Trece de cada cien peruanos padece
algún tipo de minusvalía.
En el país no hay financiamiento
claro para la ejecución de las políticas de rehabilitación, no es concreto
el papel del Estado en el proceso de promoción del empleo a
discapacitados, hay ausencia de medidas de promoción para las pequeñas
empresas de personas con discapacidad, falta una Dirección Nacional de
Educación Especial y bonificaciones para los profesores de educación
especial.
Quinientos millones de personas en el
mundo padecen algún tipo de discapacidad o minusvalía. En 1993, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) en el Perú, el Instituto Nacional
de Rehabilitación (INR) y el Ministerio de Salud realizaron un estudio que
reveló que 45,4% -es decir, casi la mitad de la población peruana- sufría
algún tipo de deficiencia. Este mismo estudio encontró que la tasa de
prevalencia de la discapacidad era de 31,28% y que 13 de cada 100 peruanos
padece de algún tipo de minusvalía.
A pesar de que son muchas las personas
discapacitadas que vencen sus limitaciones para destacar en el deporte, la
política, el arte o la empresa privada, así como ocurre en otras partes
del mundo, el discapacitado en el Perú es víctima de la indiferencia, la
discriminación y la marginación.
Esta situación ha generado una ausencia
de iniciativa política respecto a la promulgación y reglamentación de
leyes que apoyen y respalden al minusválido y, por consiguiente, el
retraso en el desarrollo e integración de estas personas en la sociedad.
Más aún, las leyes promulgadas en el marco de la década Internacional de
las Personas Impedidas (1983–1992) que promovían el empleo, normaban la
eliminación de barreras arquitectónicas y otorgaban créditos promocionales
para
sus empresas y beneficios tributarios para las empresas que
contrataran trabajadores discapacitados, fueron prácticamente anuladas a
partir de 1985 con
la nueva administración.
Con la ley, por ejemplo, las
municipalidades estarían comprometidas a crear
oficinas de atención para
personas con discapacidad y fomentar, de esta
manera, su valoración y
respeto en cada jurisdicción.
Una nueva etapa
Después de un arduo e interesante
debate, que tuvo una duración de más de
tres años, el 18 de diciembre
pasado, las organizaciones de personas con discapacidad lograron que el
Congreso aprobara la ley 27050 que protege y
ampara a los discapacitados
del Perú. La medida dispone principalmente la
ejecución de proyectos de
desarrollo que permitan el normal desenvolvimiento
de estas personas en la
sociedad.
Como señala su autor, Guillermo Vega
Espejo, aunque la ley no satisface a la totalidad de instituciones y
gremios de discapacitados y personas, constituye
un avance, ya que
actualiza dispositivos de acuerdo con nuestros tiempos y
añade
disposiciones de interés que son viables para continuar realizando con
eficacia la tarea de lograr la plena integración de las personas con
habilidades diferentes.
Con la ley, por ejemplo, las
municipalidades estarían comprometidas a crear
oficinas de atención para
personas con discapacidad y fomentar, de esta
manera, su valoración y
respeto en cada jurisdicción. "La oficina se encargaría
de empadronar a
los limitados físicos y mentales, así como ejecutar campañas
de
diagnóstico y prevención de discapacidad en sectores populares".
Otro aspecto que considera la ley está
relacionado con el apoyo especializado
de los organismos estatales, lo que
ha constituido en el pasado uno de los obstáculos principales para las
personas con discapacidad. Al respecto, la
norma señala tareas a dos
instituciones de reciente funcionamiento en el país:
la Defensoría del
Pueblo y el Ministerio de Promoción de la Mujer y del Desarrollo Humano
(PROMUDEH). En el primer caso dispone la asignación de un defensor
adjunto, especializado en la defensa de los derechos humanos de los
discapacitados. Para el PROMUDEH, la ley crea el Consejo Nacional de
Integración de la Persona con Discapacidad (CONADIS), encargado de lograr
la participación activa de dichas personas.
Para Javier Diez Canseco, discapacitado
que cuenta con una interesante trayectoria como congresista, la ley
constituye un triunfo con sabor amargo,
"pues se trata de una ley
fundamentalmente declarativa". Entre las principales deficiencias, señala:
la ausencia de un financiamiento claro para la ejecución de
las políticas,
la no concreción del papel del Estado en el proceso de promoción
del
empleo, la ausencia de medidas de promoción para las pequeñas empresas
de
personas con discapacidad, la ausencia de una Dirección Nacional de
Educación Especial, y de una bonificación para los profesores de educación
especial y, finalmente, la ausencia de dispositivos que obliguen a los
medios de comunicación del Estado a transmitir sin costo alguno temas
relacionados con
la prevención, rehabilitación e integración de las
personas con discapacidad.
OEI.
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