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¿POR QUÉ DESARROLLAR UN PLAN ESTRATÉGICO?

 

 


Palabra clave: GERENCIA EN SALUD. PLAN ESTRATÉGICO 

Autor: Ing Pablo Montalbetti  
Escuela de Empresa UPC

 

Estamos seguros de que muchos directivos de empresas quisieran que sus organizaciones tengan un futuro más promisorio y diferente al actual. Frente a la nueva coyuntura política, tenemos la oportunidad perfecta de lograr el cambio deseado. Para ello, un plan estratégico es fundamental.

A pesar de que parezca evidente, en el Perú no es una práctica muy común que las empresas desarrollen formalmente un Plan, más allá de un presupuesto. En un año de cambios como éste, se pueden generar dos efectos para las empresas: oportunidades o amenazas.

Para poder sentar las bases para hablar de planeamiento estratégico, nos parece fundamental partir de cuatro premisas básicas. La primera es que cualquier organización, sea esta pequeña o grande, con o sin fines de lucro, privada o estatal, local o transnacional, requiere de un plan estratégico. A algunos les puede parecer raro que una empresa estatal lo pudiese necesitar, pero toda organización tiene una razón de ser y debe responder de la mejor forma a su objetivo para ser exitosa.

La segunda premisa es que el planeamiento debe desarrollarse sobre una base metodológica que deberá adecuarse al tipo de organización, a los negocios de cada empresa, a su posición competitiva, etc. No hay metodología ni método único de trabajo, pero cada empresa necesita basarse en uno.

La tercera, independientemente de si el planeamiento es desarrollado internamente o con consultores, es que la falta de un firme convencimiento de la alta dirección y de un adecuado involucramiento de los distintos niveles de la organización, asegura un fracaso. Insistimos: las premisas no son nuevas. Sin embargo, en la práctica, suelen ser ignoradas.

Todo planeamiento debe basarse en un diagnóstico estratégico; es decir, una evaluación objetiva (medible) de los resultados alcanzados, de los logros y fracasos, de la capacidad competitiva actual, etc.

Si bien un planeamiento estratégico no es un trabajo anual, sino de cada dos o tres años (dependiendo del dinamismo del sector), este año es fundamental realizar uno. Los cambios en el entorno serán importantes a partir del nuevo gobierno y esto nos obliga a replantear estrategias que nos permitan alcanzar “la cresta de la ola” y no que esta nos pase por encima.

Debemos recordar que planificar el horizonte de acción permite alcanzar beneficios en cuatro aspectos:

    * Que la alta dirección y el personal en general tengan claro su
posicionamiento como organización (qué somos, a dónde vamos, cómo vamos, a quién nos dirigimos).

    * Lograr, bajo esta primera “ concepción paraguas ”, estrategias específicas para cada unidad de negocio dentro de la organización. Desarrollar estrategias ganadoras a la medida de sus necesidades, coherentes con la concepción corporativa.

    *  Valorizar, para cada caso, los beneficios esperados para convalidar la efectividad de las estrategias.

    * Definir los indicadores de control (tablero de mando) para evaluar, corregir, redireccionar y fortalecer, los resultados obtenidos.

Todo proceso de planeamiento debe permitir, en resumen, sentar las bases estratégicas para maximizar beneficios: incrementar ingresos, mantener o mejorar las márgenes, y reducir costos vía eficiencia y tecnología.

Finalmente, algunos se preguntarán por qué no hemos considerado cómo implementar un plan. Nuestra experiencia al respecto nos dice que el éxito de una estrategia no depende principalmente de la calidad de su implementación, sino de la calidad de la estrategia definida. Una buena implementación no mejora la estrategia.

Lo que queremos es proponerles que reflexionen sobre la importancia de planificar formalmente en un entorno cada vez más complejo y cambiante. De esta manera, lograremos ubicarnos en una mejor posición para alcanzar los resultados estratégicos y económicos que todos quisiéramos para la empresa del futuro.

(Publicado por el Diario El Comercio 31 de Julio del 2001)

 

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