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Economía de la Salud
    

 

EL MERCADO DECIDE LOS INGRESOS


Palabra clave: ECONOMÍA DE LA SALUD. INGRESOS

Por Walter Puelles Navarrete
Investigador del Instituto de Libre Empresa

E-mail: wpuelles@ileperu.net      http://www.ileperu.net

Cuando era pequeño, allá por los ochenta, recuerdo que las noticias deportivas daban cuenta de los ingresos que percibía un futbolista como Maradona. Entonces pensaba sobre lo injusta que era la vida: ¿Por qué un jugador de fútbol que probablemente no había invertido tantos años de estudio como un ingeniero o un médico, podría ganar cien y hasta doscientas veces más que un profesional promedio? Alguien debe hacer algo, pensaba.

Imagino ahora que un raciocinio similar fue el que indujo a individuos como Fidel Castro o Mao Tse Tung, a implantar sistemas contrarios a la libertad, en donde todos ganen más o menos lo mismo. Años después, gracias al descubrimiento de una ciencia llamada Economía, comprendí lo equivocado de mi raciocinio. Aprendí que el hombre debe enfrentarse a las leyes praxeológicas de la acción humana, si quiere alcanzar mediante la empresarialidad, sus objetivos propuestos.

Como bien señaló el economista austríaco Ludwig Von Mises, “... carece de sentido enfrentare con la realidad a modo del censor, que aprueba o desaprueba según su sentir personal, y con arreglos a criterios arbitrarios. Es preciso estudiar, las normas de la acción humana, desde puntos distintos de lo bueno y lo malo”. Esta es una gran lección. Según la ciencia económica, la diferencia entre los ingresos de los individuos es resultado de la valoración implícita o explícita de miles, o tal vez millones de consumidores, que conforman la demanda de un mercado. Esto es lo que los economistas austríacos descubrieron mediante la elaboración de la teoría subjetiva del valor, que sustituyó a la doctrina clásica de ese entonces, mediante la cual los precios están fijados en función del costo de los factores de producción.

“ La elección determina todas las decisiones del hombre ”. La subjetividad en la valoración de los individuos, es una realidad a la que el hombre debe enfrentarse, es una realidad tan igual a la que se nos plantea cuando una dama que cortejamos, decide de pronto aceptar, sin presión alguna, la propuesta de otro, sin que éste halla desplegado, probablemente, mayor esfuerzo que el que uno realizó para conseguir el sí de la dama. ¿Parece injusto verdad? ¿Qué puede hacer uno ante ello? Simplemente enfrentar la realidad. Uno puede seguir persistiendo o abandonar el objetivo, pero debe aceptar que quien decide es el otro individuo.

Volviendo a nuestro ejemplo anterior, qué puede hacer uno cuando el mercado valora más las habilidades futbolísticas de Maradona que el trabajo de ocho o nueve horas diarias que otro individuo realiza. Nada. Lo que sí puede hacer es descubrir y explotar empresarialmente alguna actividad suya que pueda ser, quizá, igual o mejor valorada por el mercado que las habilidades futbolísticas del 10 argentino. Claro, sólo si su objeto es tener un ingreso similar al de Maradona, de lo contrario puede conformarse con lo que tiene y vivir feliz, pero nadie debe intentar buscar un modelo que limite la voluntad del mercado, que castigue al que más tiene para supuestamente favorecer al que menos tiene. Es decir, nadie debe hacer o alentar que otros hagan lo que hicieron Fidel Castro en Cuba o Mao Tse Tung en China porque fracasará.

Le economía de mercado, como bien dijera Hernán Bucchi, ex ministro de Economía chileno, no es un modelo, como sí lo es el sistema de planificación central aplicado en países como la ex Unión Soviética. El mercado no es un invento que algún intelectual brillante elucubró luego de un excitante ejercicio mental. El mercado es fruto del desarrollo espontáneo de la acción humana de millones de individuos, por tanto, cualquier intento por contener su desarrollo, es antinatural, antieconómico e inmoral.

 

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