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GERENCIA SALUD



PRINCIPIOS BÁSICOS PARA DISEÑAR 
INDICADORES DE CALIDAD 
EN LOS SERVICIOS DE SALUD


 

Dr. Enrique Magaña Jáuregui.

Introducción:

  Mucho se ha escrito acerca de la importancia de la medición como uno de los pasos indispensables del ciclo de mejora, sin embargo no queda claro aun de que forma se puede diseñar una forma de medir la calidad en salud, en el ámbito sanitario esto es mejor conocido como sistema de indicadores; el problema es que para diseñarlos es necesario comprender algunos principios básicos que aunque relativamente sencillos, han sido solo del dominio de expertos, cuando ahora con la necesidad de desarrollar esquemas de calidad en salud debería ser de dominio general.

La intención de este artículo es el de establecer los principios básicos para crear indicadores y además ligarlos no solo a medir lo que comúnmente se conoce como “productividad”, sino a desarrollar las habilidades para crear un sistema de indicadores que midan el desempeño de una organización de salud que vaya mas allá de eso.

Principios Teóricos:

Lo primero es establecer que todo concepto existente en la vida se puede medir; por ejemplo, el “dolor” aun cuando no lo podemos observar, es un concepto existente en la vida y además ampliamente conocido por el personal medico. Aunque el dolor no se puede medir como podemos medir la presión arterial y darle un valor aritmético exacto, si podemos establecer una escala subjetiva para la intensidad del dolor y este puede ser a manera de ejemplo, como “poco, leve, moderado o severo; incluso ya se encuentra mas ampliamente reconocida y aplicada una escala del 0 al 10 en donde el 0 representa “Ausencia de dolor” y el 10 un dolor “insoportable” y el paciente puede decir “cuanto le duele”.

Este principio básico nos lleva de la mano a establecer que cualquier evento que queramos medir puede realizarse de forma cuantitativa o cualitativa. La primera se relaciona con la posibilidad de establecerle una escala y una progresión aritmética, en donde la diferencia entre un número y otro es exactamente igual y su medición es puntual. En el caso de la cualitativa, nosotros le podremos otorgar una escala de valores dentro del cual podemos establecer más o menos a que nivel se encuentra un evento dado de acuerdo a criterios previamente establecidos.

Basado en lo anterior, cualquier concepto o proceso de calidad establecido como parte del sistema de gestión de un establecimiento sanitario, puede medirse y formar así parte de su sistema de indicadores de calidad.

Lo segundo a considerar es que es necesario establecer cual es lo que se denomina el “atributo de estudio”; por ejemplo, en un sistema de recolección de quejas de un hospital, lo que nos debe interesar es reflexionar que “atributos” nos interesa medir y estos pueden ser no solo la cantidad de quejas que se reciben; sino las “quejas atribuidas a…”, como por ejemplo: quejas atribuidas a errores de facturación, quejas atribuidas a mala información, quejas atribuidas a retrazo en la atención medica, y así sucesivamente.

Hasta aquí, lo importante es establecer que todo se puede medir y que al poderse medir todo, habrá que establecer que es lo que realmente nos interesa medir, y que además forme parte de los procesos establecidos como críticos para la calidad en una institución.

Construyendo un Indicador.

Una vez comprendido lo anterior, habrá que elaborar el indicador; para ello es necesario dejar en claro cual será nuestro “atributo de estudio”, en el caso de las quejas podemos tomar el ejemplo de las quejas atribuidas a retrazo en la atención medica. Hay que establecer un periodo de tiempo de medición que será de utilidad para monitorizarlo y poder establecer comparaciones de validez. Para el ejemplo y lo más común es realizarlo en un periodo mensual.

La primera fase y nuestro principal atributo de estudio quedaría así:

“Numero de quejas por retrazo en la atención medica”

De ahí podemos obtener una cantidad mensual que forzosamente se tendrá que compara con una referencia o “universo de trabajo”; en este caso serían el número total de quejas recibidas en el mismo periodo de tiempo. Se esta manera obtendremos dos cifras para contrastar:

“Numero de quejas por retrazo en la atención medica” y “Numero de quejas recibidas en el hospital”

Supongamos que en el primer caso se reciben en un mes 25 quejas atribuidas a retrazo en la atención médica de un total de 100 quejas recibidas en el hospital en el mismo periodo. Obtenemos dos cifras para manejarlas como nos agrade o convenga. Podemos realizar una “razón”, una “proporción” o un “porcentaje”.

Si queremos una razón, la expresión sería:

Razón de quejas por retrazo en la atención medica = 25/100

Si queremos una proporción, al dividir ambas cifras obtenemos 0.25 y por lo tanto la expresión quedaría así:
   
         Proporción de quejas por retrazo en la atención médica = 0.25

Por ultimo; si este último resultado lo multiplicáramos por 100 obtendríamos un porcentaje y quedaría así:

Porcentaje de quejas por retrazo en la atención medica = 25%

Cada uno de los casos anteriores pueden considerarse como indicadores; por lo regular y por uso más común, extendido y comprensible se utilizan mejor los porcentajes porque la mayoría del personal los comprende mejor, pero metodológicamente cualquiera de ellos es igualmente válido.

La formulación del indicador de porcentaje sería la siguiente:

“Numero de quejas por retrazo en la atención medica”   x 100
        “Numero de quejas recibidas en el hospital”

Principios de los Indicadores de desempeño.

Los establecimientos de salud generan una gran cantidad de datos que aun cuando pueden utilizarse en la construcción de verdaderos indicadores de calidad, no son muchos los establecimientos que cuentan con un sistema de indicadores confiables y lo más que se mide es lo que comúnmente se conoce como “productividad”.

Esto nos debe hacer reflexionar en la pregunta de que si realmente es la “productividad” una medida fiable para medir la calidad de un servicio. La respuesta es que aunque la “productividad” es importante, de ninguna manera representa el todo en un sistema de calidad. Hay otra serie de dimensiones que hay que considerar para poder tener una imagen global del sistema de calidad.

Esto quiere decir que es posible que un hospital tenga una “productividad relativamente aceptable”, pero lo hace a un costo muy elevado, con desperdicio de recursos, con malos tratos por parte del personal, con errores en la administración de medicamentos a los pacientes y así sucesivamente.

El establecimiento de salud debe primero definir que es lo que considera como de “Óptimo desempeño” en congruencia con su plan estratégico y para ello se incluyen algunas dimensiones que pueden integrarse a ello:

  • Eficiencia: Que se realicen con los mínimos recursos posibles (sin sacrificar la seguridad de los pacientes o usuarios)
  • Efectividad: Que se logren los resultados que se desean o se programan (para algunos es sinónimo de eficacia)
  • Oportunidad: Que se obtengan en el momento que se requieran
  • Seguridad: Que impliquen los mínimos riesgos posibles
  • Accesibilidad: Que estén disponibles cuando se necesiten
  • Satisfacción: Que superen o cumplan con las expectativas de los clientes
  • Legitimidad: Que respeten las creencias y cultura de los clientes

La “productividad” puede incluirse como una medida de la efectividad o de la eficacia de un centro sanitario y claramente ahora se expone como tan solo una parte de la dimensión medible de la calidad. Para la gran cantidad de procesos de atención medica, de procesos administrativos, de procesos de mantenimiento, de capacitación, etcétera; que integran la serie de servicios que proporciona un hospital queda ahora claro que un sistema de indicadores completo debería considerar mediciones a toda esta gama de dimensiones que en conjunto conforman un sistema de calidad en salud.

Los indicadores diseñados con estas sencillas consideraciones pueden dar herramientas de análisis más confiables para detectar áreas de oportunidad, necesidad de un rediseño de procesos, detección de procesos defectuosos o finalmente monitorizar su comportamiento.

Importancia de tener mediciones secuenciales.

Un centro sanitario que desarrolle su sistema de indicadores debe realizarlo como una practica rutinaria, de tal manera que a lo largo del tiempo le permita comparar resultados con periodos de tiempo anteriores. Esto le permitirá compararse primero consigo mismo y posteriormente con otros centros sanitarios similares con la finalidad de detectar que practicas son las que mejor resultado brindan para poder imitarlas o considerarlas.

Este paso, asegura el desarrollo de los ciclos de mejora ya ampliamente descritos y conocidos con diferentes nombres y nomenclatura; que bien pueden resumirse como: Planear, Hacer, Verificar y Actuar (En consecuencia).

Las mediciones basadas en resultados de un sistema de indicadores forman parte del “verificar” y sientan la base del “actuar en consecuencia”, ya que metodológicamente el ciclo de mejora establece que las propuestas de mejora se realicen basadas en evidencia real, o sea en la evidencia que proporcionan los resultados obtenidos de los indicadores y no por “intuición” o “experiencia de los directivos en turno”.

El contar con una serie de datos secuenciales, permite elaborar finalmente los gráficos de control, el establecimiento de estándares, la correlación entre variables o cualquier herramienta grafica que permita al personal que toma decisiones realizar la llamada “monitorización de su sistema de calidad”.   

Autor: Dr. Enrique Magaña Jáuregui.
M
é
dico Cirujano egresado de la Universidad de Guadalajara, México.
Master en Gestión de Calidad, Universidad de Murcia, España.
Asesor ejecutivo en Phoenix Consulting, Mexico.

emagana@phoenixconsulting.com
.mx

majaure@hotmail.com

         

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