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Dr.
Enrique Magaña Jáuregui. Introducción:
Principios
Teóricos: Lo primero es establecer que todo concepto existente en la vida se puede medir; por ejemplo, el “dolor” aun cuando no lo podemos observar, es un concepto existente en la vida y además ampliamente conocido por el personal medico. Aunque el dolor no se puede medir como podemos medir la presión arterial y darle un valor aritmético exacto, si podemos establecer una escala subjetiva para la intensidad del dolor y este puede ser a manera de ejemplo, como “poco, leve, moderado o severo”; incluso ya se encuentra mas ampliamente reconocida y aplicada una escala del 0 al 10 en donde el 0 representa “Ausencia de dolor” y el 10 un dolor “insoportable” y el paciente puede decir “cuanto le duele”.
Basado
en lo anterior, cualquier concepto o proceso de calidad establecido como parte
del sistema de gestión de un establecimiento sanitario, puede medirse y formar
así parte de su sistema de indicadores de calidad.
Hasta
aquí, lo importante es establecer que todo se puede medir y que al poderse
medir todo, habrá que establecer que es lo que realmente nos interesa medir, y
que además forme parte de los procesos establecidos como críticos para la
calidad en una institución. Construyendo
un Indicador. Una
vez comprendido lo anterior, habrá que elaborar el indicador; para ello es
necesario dejar en claro cual será nuestro “atributo de estudio”, en el
caso de las quejas podemos tomar el ejemplo de las quejas atribuidas a retrazo
en la atención medica. Hay que establecer un periodo de tiempo de medición que
será de utilidad para monitorizarlo y poder establecer comparaciones de
validez. Para el ejemplo y lo más común es realizarlo en un periodo mensual. La
primera fase y nuestro principal atributo de estudio quedaría así: “Numero
de quejas por retrazo en la atención medica” De
ahí podemos obtener una cantidad mensual que forzosamente se tendrá que
compara con una referencia o “universo de trabajo”; en este caso serían el
número total de quejas recibidas en el mismo periodo de tiempo. Se esta manera
obtendremos dos cifras para contrastar: “Numero
de quejas por retrazo en la atención medica” y Supongamos
que en el primer caso se reciben en un mes 25 quejas atribuidas a retrazo en la
atención médica de un total de 100 quejas recibidas en el hospital en el mismo
periodo. Obtenemos dos cifras para manejarlas como nos agrade o convenga.
Podemos realizar una “razón”, una “proporción” o un “porcentaje”. Si
queremos una razón, la expresión sería: Razón
de quejas por retrazo en la atención medica = 25/100 Porcentaje
de quejas por retrazo en la atención medica = 25% Cada
uno de los casos anteriores pueden considerarse como indicadores; por lo regular
y por uso más común, extendido y comprensible se utilizan mejor los
porcentajes porque la mayoría del personal los comprende mejor, pero metodológicamente
cualquiera de ellos es igualmente válido. La formulación del indicador de porcentaje sería la siguiente: “Numero
de quejas por retrazo en la atención medica”
x 100 Principios
de los Indicadores de desempeño. Los
establecimientos de salud generan una gran cantidad de datos que aun cuando
pueden utilizarse en la construcción de verdaderos indicadores de calidad, no
son muchos los establecimientos que cuentan con un sistema de indicadores
confiables y lo más que se mide es lo que comúnmente se conoce como
“productividad”.
Esto
quiere decir que es posible que un hospital tenga una “productividad
relativamente aceptable”, pero lo hace a un costo muy elevado, con desperdicio
de recursos, con malos tratos por parte del personal, con errores en la
administración de medicamentos a los pacientes y así sucesivamente. El
establecimiento de salud debe primero definir que es lo que considera como de
“Óptimo desempeño” en congruencia con su plan estratégico y para ello se
incluyen algunas dimensiones que pueden integrarse a ello:
La
“productividad” puede incluirse como una medida de la efectividad o de la
eficacia de un centro sanitario y claramente ahora se expone como tan solo una
parte de la dimensión medible de la calidad. Para la gran cantidad de procesos
de atención medica, de procesos administrativos, de procesos de mantenimiento,
de capacitación, etcétera; que integran la serie de servicios que proporciona
un hospital queda ahora claro que un sistema de indicadores completo debería
considerar mediciones a toda esta gama de dimensiones que en conjunto conforman
un sistema de calidad en salud. Los
indicadores diseñados con estas sencillas consideraciones pueden dar
herramientas de análisis más confiables para detectar áreas de oportunidad,
necesidad de un rediseño de procesos, detección de procesos defectuosos o
finalmente monitorizar su comportamiento. Importancia
de tener mediciones secuenciales. Un centro sanitario que desarrolle su sistema de indicadores debe realizarlo como una practica rutinaria, de tal manera que a lo largo del tiempo le permita comparar resultados con periodos de tiempo anteriores. Esto le permitirá compararse primero consigo mismo y posteriormente con otros centros sanitarios similares con la finalidad de detectar que practicas son las que mejor resultado brindan para poder imitarlas o considerarlas. Este paso, asegura el desarrollo de los ciclos de mejora ya ampliamente descritos y conocidos con diferentes nombres y nomenclatura; que bien pueden resumirse como: Planear, Hacer, Verificar y Actuar (En consecuencia).
El
contar con una serie de datos secuenciales, permite elaborar finalmente los gráficos
de control, el establecimiento de estándares, la correlación entre variables o
cualquier herramienta grafica que permita al personal que toma decisiones
realizar la llamada “monitorización de su sistema de calidad”.
Autor:
Dr. Enrique Magaña Jáuregui.
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